Entrevista a Samuel González Ruiz/Profesor de la UNAM
Antonio Cerda Ardura
La presentación de otra persona como el supuesto hijo del narcotraficante Joaquín Guzmán, el Chapo, demuestra, una vez más, que la aplicación de la justicia en México durante el régimen de Felipe Calderón ha estado sujeta al calendario electoral, y que si a este joven se le sembraron armas para incriminarlo, ésa podría haber sido la tónica de todo el sexenio, afirma a Siempre! el investigador Samuel González Ruiz.
En entrevista con este semanario, el profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y consultor en materia de seguridad pública y justicia indica que esta equivocación repercute electoralmente, tanto en México, como en Estados Unidos, y también afecta al presidente Barack Obama.
González Ruiz insiste en que la Procuraduría General de la República (PGR) debe convertirse en una institución técnica y autónoma, para que no se siga manejando con fines electorales.
Hijo postizo
El 21 de junio, en las instalaciones de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR, la Secretaría de Marina Armada de México (Semar) presentó a dos jóvenes de 23 y 19 años, respectivamente, bajo los nombres de Jesús Alfredo Guzmán Salazar, alias el Gordo, y Kevin Daniel Beltrán Ríos. Del primero, se dijo ahí que se trataba del hijo del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, alias el Chapo, y que su aprehensión, en la colonia Jardines de la Patria, en Zapopan, Jalisco, se logró mediante el intercambio de información con Estados Unidos.
Tras ufanarse de que para detener a este muchacho, calificado como el operador y administrador de los multimillonarios bienes de su padre, se realizó durante meses un “intenso trabajo de inteligencia naval”, la Semar quedó ridiculizada al comprobarse, horas después, que el hijo de el Chapo en realidad era postizo, ya que se trataba de otra persona, a la que el abogado de su familia y la propia agencia antidrogas de Estados Unidos, DEA, identificaron como Félix Beltrán León.
A pesar de que la DEA afirma que el detenido es, de todas formas, un sicario que trabaja para el Chapo, ésta no es la primera vez que la Semar, el Ejército, la PGR y la Policía Federal cometen grandes fiascos al presentar con fanfarrias a supuestos delincuentes y presumir sus capturas gracias a una “intensa labor de inteligencia”.
El investigador Erubiel Tirado, coordinador del Programa de Seguridad Nacional de la Universidad Iberoamericana, sostiene que este operativo, y el de diciembre de 2010, en el que murió el también narcotraficante Arturo Beltrán Leyva, son, en realidad, “productos del chivatazo institucionalizado” proveniente de las agencias adscritas a la embajada estadounidense, o directamente de Washington, que dejan en evidencia la poca capacidad y lo débiles que son las estructuras de inteligencia militar y civil de México.
Estas acciones, dijo, se nos presentan “como resultado de investigaciones propias cuando, en realidad, el aparato de seguridad nacional se ha puesto al servicio de la agenda operativa y estratégica de los Estados Unidos”.
Entre otras aparatosas e inocultables pifias de los órganos de seguridad de México, destacan los casos de los políticos Gregorio Sánchez Martínez y Jorge Hank Rhon; el de la supuesta Reina del Pacífico, Sandra Avila Beltrán, y el llamado “Michoacanazo”, en el que se detuvo a 35 presidentes municipales y funcionarios de esa entidad acusados de proteger al cártel de La Familia.
El común de estas detenciones es que han sido basadas en denuncias hechas por testigos protegidos, informantes anónimos y en datos de agencias estadounidenses, pero realizadas con premura en tiempos electorales.
Samuel González Ruiz señala que también persiste en la aplicación de la justicia la grave violación a los derechos humanos, lo que ha representado otra crisis de este sexenio.
Información falsa
Este caso pareciera demostrar que no existe un auténtico servicio de inteligencia en México.
En primer término, no habría ningún problema en ir a verificar todos los elementos. Es decir, la información que se obtiene viene de diversas fuentes, que son o humanas o técnicas. Las fuentes humanas son, obviamente, las que los norteamericanos pagan a cambio de datos. Desafortunadamente, como yo siempre lo he sostenido, como la mayoría de las veces no se verifican esos datos, esas personas proveen información incompleta o falsa.
¿Son las llamadas madrinas o testigos protegidos?
No, no son madrinas ni testigos, son informantes. El sistema norteamericano prevé que haya pagos a informantes. Hay mucho dinero en la forma en cómo en los Estados Unidos hacen investigaciones. ¿Cuál es la diferencia o el problema para nosotros? Que en la Unión Americana sí verifican todos los datos. Si una persona les da información falsa a los norteamericanos, ellos se la cobran, porque dicen: “Usted me dio evidencias falsas”. Van y pueden verificar. En México no: la información se la pasan al gobierno mexicano y hasta ahí no hay ningún problema, porque es parte de los intercambios regulares. Siguiente fase: cuando yo estaba en la Procuraduría, existía un sistema en el que había mucha confianza y nos pasaban información. Para que tenga una idea, más o menos el 80 % de la información que pasaban a la Procuraduría no era verdad; era falsa. Uno iba y verificaba, y decía: “Esta información es falsa”. El sistema se retroalimenta si uno señala: “se equivocó”.
El primer grave problema en el caso del supuesto hijo de el Chapo es que entraron al domicilio en el que se encontraba con otra persona, sin una orden de cateo. Ahí ya hay una violación a los derechos humanos. ¡Nadie ha hablado de esas violaciones, que son gravísimas! La primera: no se pueden meter a su casa, salvo que haya justificación por la flagrancia o por una necesidad. Por ejemplo: si se dice que ahí hay un secuestrado, pues los elementos que se encargan de la seguridad van a entrar porque tienen derecho para salvar la vida de personas. Pero aquí nadie dijo que hubiera un secuestrado; los dos detenidos estaban dormidos. Así que se cometió una violación a los derechos humanos. ¡Ya vamos mal!
Segundo elemento: a estas personas las trajeron para presentarlas en la ciudad de México. Allá mismo, en Guadalajara, se tendría que haber verificado quiénes eran. Eso es, in situ. Pero las trajeron a la ciudad de México. Y, ya aquí, las presentan en la SIEDO. En esa institución, debido a que, por mala fortuna, el personal está exaltado por los asuntos políticos, se comete el grave error de decir que uno de los detenidos es el hijo de el Chapo. Si las autoridades se hubieran quedado calladas y verificaran las cosas, no hubieran tenido estas consecuencias.
Esta premura, parece, por supuesto, que tuvo un fin electorero.
¡Irremediablemente se equivocaron! Por las prisas y porque todo está sujeto al calendario electoral. El error garrafal de los norteamericanos fue que ellos tampoco verificaron la información, pero la peor equivocación la cometió quien dio a conocer esa información diciendo que esa persona era hijo de un narcotraficante, cuando no lo es. Todo tendría que haber sido verificado. La información, como fue obtenida, no fue el error. El error fue presentar de manera mediática a una persona, como si fuera el hijo de el Chapo, sin serlo. Y ése es un error de comunicación, no es un error operacional.
Repercusión electoral
Ya van demasiados errores y la institución, la PGR, se sigue desprestigiando. Ahora también le ocurre a la Secretaría de Marina.
Y también afecta al gobierno norteamericano y al presidente Barack Obama. Este es un asunto que repercute electoralmente, tanto en México, como en Estados Unidos. Es de esa gravedad.
¿Cómo cambiar esto?
¡Es que la Procuraduría tiene que ser técnica! Recuerde que yo siempre he sostenido que la PGR tiene que ser una institución autónoma. Aquí se demuestra cómo el no ser autónoma es lo que impulsa a la PGR a cometer errores fatales, por manejarse con fines electorales. Cualquier fiscal autónomo hubiera dicho: “Esperen un momento, esto no lo den a conocer”. Y más grave es, y todavía yo lo pongo en duda, si a estos hombres los cargaron.
Es decir, si les sembraron pruebas
Si les sembraron las pruebas de las armas. La gente dice: “Sí tenían las armas”. Yo lo pongo en duda. En un operativo así, yo no estoy seguro.
Crisis sexenal
Ya nadie sabe.
Pero es muy grave, porque se trata de la Armada. El que supuestamente sería el grupo de elite de este sexenio, es el que estaría ahora sembrando pruebas. Y si las sembraron en este caso, por qué no habrían de haberlas sembrado en todos. Aquí tiene usted, una vez más, la crisis del sexenio, la cual es terrible. Y afecta, como le señalaba, a México y a Estados Unidos, y al presidente Obama. Y de él es el error.
¿Qué rumbo se debe tomar para sanear estas instituciones de seguridad?
Pues mire: ¿Cuándo habíamos visto que en una terminal aérea les disparen a policías federales? El lunes, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, ocurrió este caso. ¿Cuándo habíamos visto tal cosa? Es un asunto muy delicado que demuestra lo que hemos venido diciendo: que no se han constituido instituciones confiables y fuertes, que tenemos instituciones falsas las cuales no tienen un sustento real. Si hubiera habido un agente del ministerio público a la cabeza del operativo en Guadalajara, donde aprehendieron a estas dos personas, él les hubiera dicho: “Deténganse”. Pero no, no hay nadie que frene a la gente que está al mando. Y por eso se cometen estos errores gravísimos que demuestran, una vez más, que si no contamos con un ministerio público fuerte se van a seguir cometiendo arbitrariedades.
¿Qué pronostica que ocurrirá con este caso?
Va a ser más de lo mismo, porque, por desgracia, no contamos con gente que realmente se faje los pantalones y que exija, desde el Congreso, que se investigue qué fue lo que realmente pasó. Ahí, la tónica es decir: “Este caso está vinculado con el narco, entonces no me voy a meter”. Y de lo que se trata es que hay una grave violación a los derechos humanos. Y si las autoridades actuaron así en este caso, lo hicieron igual en todo el sexenio.

