Todos tienen un pasado con manchas
Teodoro Barajas Rodríguez
Morelia.- Concluyó el segundo debate, esa vitrina vista por millones de mexicanos seguramente no incidirá en forma trascendente en el resultado final porque los números realmente no se mueven o lo hacen de manera mínima. Los votos duros no registran variación, es una reserva cautiva de todos.
Nadie tiene un blindaje político porque todos tienen su pasado o manchas que han dispersado sus propios partidos. Enrique Peña Nieto, actual puntero en todas las encuestas, proviene del PRI, aquella maquinaria convertida en brazo electoral del antiguo régimen.
El tricolor vivió una simbiosis con los gobiernos durante siete décadas, al fundarlo Plutarco Elías Calles, el jefe máximo, dijo que México sería ya no el país de los caudillos sino de las instituciones. Claroscuros diversos. Lázaro Cárdenas llevó a la praxis los postulados de la Revolución, en el sexenio de Luis Echeverría Alvarez vino el caos, aunque la historia de represión ya tenía su propio pasado bajo esa orientación. Gonzalo Santos es un personaje del viejo PRI paradigmático.
Después el neoliberalismo aplicado de manera dogmática a partir del pacto de Washington. El Fobaproa, la muerte de Luis Donaldo Colosio, la miseria, crisis recurrentes. Todo ello tiene la biografía priista en el poder.
No obstante, contra lo que se esperaba, los gobiernos de la derecha, es decir del PAN han sido deficientes. En 12 años ha resultado creciente la colección de fracasos.
Felipe Calderón será recordado por la errática guerra contra el crimen organizado que expandió una carnicería por todo el país. Josefina Vázquez Mota no atina a desmarcarse, ni critica el accionar de la actual administración federal, la desesperación cala porque en el debate descalificó a todos, incluyendo a Gabriel Quadri, que resulta inofensivo.
Andrés Manuel López Obrador es el representante de un colectivo de partidos que hace mucho se han desvinculado de la izquierda para hacer alianzas con la derecha. Los personajes que anuncia que integrarían su gabinete gozan de prestigio, la mayor parte de ellos no militan en partido político alguno, sólo que al revisar la nomenclatura perredista o de otras siglas afines encontramos un catálogo de individuos que ya deberían jubilarse, como el caso de René Bejarano.
La elección marcará otro rumbo, no se puede apostar por un fracaso más, la situación real refleja un profundo desencanto, moldes ya caducos porque hace mucho tiempo se regatea una reforma política integral, de verdad que se traduzca en una bocanada de oxígeno.
En tanto ya el debate concluyó, la madurez, la civilidad y el apego a la ley deben prevalecer o de lo contrario llegará el diluvio.
