Decisión resuelta
René Avilés Fabila
Un debate donde el puntero, Miguel Angel Mancera, lleva casi 60 puntos y muy abajo le siguen Beatriz Paredes, Isabel Miranda de Wallace y Rosario Guerra, pareciera carecer de interés. Es obvio que las cosas ya están decididas, pero siempre hay quienes esperan alguna novedad en una ciudad que políticamente se comporta de manera extraña. Conoce y padece la corrupción perredista a fondo, pero persiste en su amor por el PRD sin duda porque es una ciudad que vive deslumbrada con los caudillos: primero fue el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, enseguida Andrés Manuel López Obrador, hoy lo es el elegante Marcelo Ebrard. Puros expriistas. O quizá sea la habilidad para manejar a los ciudadanos más ingenuos. El caso es que elección tras elección, el Distrito Federal selecciona a los más corruptos y los hace delegados y legisladores. No hay la menor duda.
Quienes siguen al menos en los medios de comunicación la lucha política por el Distrito Federal, saben que no hay mayor oposición al PRD. Beatriz Paredes ha sido la gran ausente. Si pensaron en la cúpula de su partido que sería capaz de darle a Enrique Peña Nieto, a través de la tlaxcalteca, alrededor de millón y medio de votos, estamos mal. Nadie puede creerlo, ni siquiera los priistas capitalinos. Isabel Miranda de Wallace ha hecho esfuerzos para avanzar, pero no sabe nada de política y sí de anuncios espectaculares. Sin embargo, fue de las tres mujeres la que estuvo mejor en sus críticas al PRD, a Mancera, y en sus propuestas. No dudo de que le consiga algunas docenas de votos a Josefina Vázquez Mota; y vaya que los necesita, de no ser por Gabriel Quadri, estaría en último lugar. El PAN debió pelear el Distrito Federal con alguien más decidido, más conocedor de sus problemas, como Demetrio Sodi, pero optaron por una mujer sin experiencia y sin personalidad política. Vimos a través de los medios, su metamorfosis de líder ciudadana a cuadro profesional del PAN.
Nada pasó realmente en el debate, sin duda el más aburrido de todos, en vano el conductor los invitaba a ocupar el tiempo que conservaban. Mancera fue un peleador cauteloso, dedicado a defender su enorme popularidad, mientras que Rosario Guerra estuvo mejor que en el debate anterior y Wallace y Paredes en vano intentaron dar un golpe certero. ¿Para qué? La decisión en el Distrito Federal está por completo resuelta en favor de Miguel Angel Mancera. Nadie en sus cabales piensa que en los escasos días que faltan para la cita electoral puede ocurrir un milagro y favorecer a Paredes o a Wallace. Paredes estaba decidida a perder, mientras que Wallace carece de experiencia y agudeza, no obstante, según los expertos, fue la ganadora del debate.
¿Qué más se puede decir de un debate tedioso, como lo han sido todos? Sólo llamar la atención de que si en el campo nacional únicamente había una mujer, Vázquez Mota, en el capitalino era inverso: un hombre se enfrentaba a tres mujeres. Lo demás es olvidable y el dato que consigno es irrelevante. Para fortuna de quienes vimos el debate, nadie pidió que a los varones las mujeres dejaran de hacerles cuchi cuchi, tal como lo demandó, en un exceso de talento político, la señora Vázquez Mota.
Al final, los participantes enviaron un bonito mensaje y, aparte de medio pedir el voto para ellos, lo demandaron para López Obrador, Josefina Vázquez Mota y para Enrique Peña Nieto. Rosario Guerra evitó dar el nombre de Quadri, pero asimismo pidió el voto para el partido de Elba Esther Gordillo. Por fortuna, ya no habrá más debates oficiales.
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