Por “instrucciones de arriba”, le pidieron renunciar a Fomento a la Lectura de la Casa Xavier Villaurrutia
Eve Gil
“Es triste y lamentable que nuestros autores y nuestra literatura se encuentren en manos del autoritarismo, la ilegalidad y sobre todo la ignorancia de personas como Stasia de la Garza, coordinadora nacional de Literatura del INBA —señala Ixchel Cordero Cavaría—. Sin ningún mérito literario, se encuentra al frente de una dependencia muy importante, cuya misión principal es promover y difundir la literatura y su creación, y además, descalifica a grandes talentos por ignorancia o porque simplemente no pertenecen a su círculo de amistades.”
Pese a haber desempeñado de manera honesta, cabal y puntual su cargo como jefa de Departamento del Fomento a la Lectura en la Casa de Lectura Xavier Villaurrutia, Ixchel Cordero Chavarría (México, DF, 1980) fue objeto de un arbitrario despido que ha levantado la indignación de quienes tuvimos oportunidad de tratar con ella y comprobar la eficiencia de su trabajo y su don de gentes.
“En cada actividad —dice Ixchel— procuré dar lo mejor de mí, siempre asistí a los maestros de la mejor manera y pueden dar cuenta de ello los que estuvieron cerca como don Raúl Renán, Héctor Carreto, Berta Hiriart, Armando Alanís, Guillermo Vega Zaragoza, Carlos Santibáñez y Pável Granados, por mencionar sólo algunos. Además, siempre obtuve felicitaciones por parte de los enlaces institucionales con los que tenía contacto directo. A la fecha siguen llamándome para pedirme consejo.”
Presión psicológica y laboral
Ixchel es licenciada en ciencias de la comunicación y profesora adjunta de periodismo y literatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha colaborado como entrevistadora en Milenio Semanal, Laberinto (suplemento cultural de Milenio), Cantera Verde, Siembra, Siempre!, Revista de la Universidad de México, Textos y otras publicaciones.
“Me invitó a trabajar Haydé Zavala, una gran promotora cultural y a quien admiro por su amor a las instituciones —narra Ixchel—. Mi trabajo en la Coordinación comenzó oficialmente en junio de 2009, por lo cual estuve laborando para esta dependencia dos años y diez meses. Poco tiempo, pero el necesario para darme cuenta de cómo se manejaban las decisiones al interior de este importante recinto: advertí que a algunos compañeros les pedían su renuncia, y ellos no tenían más remedio que ceder ante la presión psicológica y sobre todo laboral que ejecutaban en su contra. Fui testigo de muchos atropellos a los derechos laborales de los trabajadores, pero no podía decir nada pues temía que me quitaran mi empleo y con él el sustento de mi familia, razón por la que comprendo la falta de apoyo de mis compañeros cuando me llegó «el turno»”.
Continúa Ixchel: “La coordinadora nacional de Literatura, Stasia de la Garza, y el entonces administrador de la misma dependencia, Raúl Ibarra Avelino (quien ahora se encuentra laborando en La Capilla Alfonsina), me pidieron mi renuncia el viernes 23 de marzo de 2012. Me informaron que eran (sic) «instrucciones de arriba» y que obedecía al hecho de que necesitan una plaza supuestamente para alguien más, que quizá ni siquiera está enterado de que usaban su nombre para sus propósitos. Además, la coordinadora me indicó que si no entregaba mi renuncia, me haría la vida imposible.”
Me negaban las llamadas telefónicas
Ante la renuencia de Ixchel, las amenazas fueron cumplidas: “Al regresar de vacaciones de Semana Santa, me encontré con que mi computadora había sido bloqueada. Recibí correos electrónicos de mi jefe inmediato, Epigmenio León, que en tono agresivo me ordenaba no presentarme a las actividades en las que siempre se necesitaba mi presencia.”
“Desde el martes 27 de marzo —prosigue Ixchel— no fui invitada a participar en la junta mensual de programación del mes de junio, hecho muy preocupante, pues sin la información autorizada es prácticamente imposible dar seguimiento a las actividades: diplomados, talleres, cursos, actividades con los estados de la república mexicana y paseos literarios Además, me enviaron varios memorandos en donde se me pedía aclarar de forma puntual y precisa los costos, descuentos y cortesías que se otorgaban en el ciclo Lecturas de la Ciudad, hecho muy extraño, pues la Subdirección de Convenios y Administración es la responsable de hacer los cobros directamente al público participante.”
“Asimismo y por referencia de los maestros con los que tenía contacto —agrega— me enteré que me negaban las llamadas telefónicas, les decían que yo no había ido a trabajar, que estaba ocupada, que ya no me encargaba de los diplomados; en fin, siempre daban pretextos; de esta forma trataban de quitarme todo el trabajo posible.” Ixchel ha iniciado ya una demanda contra los involucrados y el Organo Interno de Control del INBA también está dando seguimiento.
Deseamos de todo corazón que se haga justicia a esta joven, y que sirva su caso como botón de muestra del autoritarismo gangsteril con que se ha manejado la cultura oficial en nuestro país, muy acorde a la actitud del gobierno que está por culminar.
Por lo pronto, la candidata del PAN ya ha amenazado con ratificar a Consuelo Sáizar, en caso de ganar la Presidencia.
