Entrevista a Tedi López Mills/Compiladora de Traslaciones

Eve Gil

Tedi López Mills es una poeta mexicana con una de las propuestas más interesantes y originales entre los poetas de su generación, pero es además una muy destacada traductora de poesía que asumió el reto de compilar, en un monumental volumen, una serie de poemas de poetas extranjeros, traducidos por poetas mexicanos: Traslaciones (Fondo de Cultura Económica, México, 2012)

A decir de la poeta, este proyecto empezó en 2004: “Siempre fui admiradora de El surco y la brasa, traductores mexicanos, compilada por Marco Antonio Montes de Oca y Ana Luisa Vega, también publicada por el FCE, en 1974. Cuando el Fondo aceptó mi propuesta de este segundo volumen, decidí que tuviera diferencias con el primero, empezando por el título. Traslaciones, aunque más abstracto, me pareció más descriptivo. Además, el libro de Montes de Oca incluye poetas, dramaturgos, ensayistas —Carlos Monsiváis— novelistas —Salvador Elizondo—; abarca un periodo mucho más largo, de Alfonso Reyes hasta Carlos Montemayor, es decir, setenta y ocho años. Lo mío es más acotado: son treinta años de traducción y dos generaciones, desde José Emilio Pacheco, hasta Alfonso D’ Aquino (1939-1959). Y además son solamente poetas, no solo porque yo lo haya decidido, sino porque me he percatado de que los novelistas actuales ya no se interesan en traducir poesía.”

Buena antología

Para tal fin, Tedi solicitó a cada uno de los poetas traductores una miniantología de 20 cuartillas para realizar la selección definitiva, y uno de sus hallazgos más interesantes fue el trabajo de Gloria Gervitz sobre una poeta desconocida en México, la estadounidense Lorine Niedecker.

“En realidad —dice Tedi— hay cantidad de poetas que me siento orgullosa de incluir en este libro, varios muy poco conocidos. Es una muy buena antología de poesía y una muestra de cómo traduce cada generación.”

¿Conquista o traición?, pregunto, aludiendo a los dos términos que la propia Tedi retoma de las descripciones realizadas por otros autores para el prólogo de la antología.

“Cada texto —dice la poeta— te propone su propia traducción y sus propias reglas. Algunas no pueden ser literales porque pierden todo su sentido. En este libro hay un poema dificilísimo que es «Tiro de dados», de Mallarmé, que realiza Jaime Moreno Villarreal. Ni siquiera en su propio idioma es literal, y ya plantea problemas tremendos de opacidad, densidad, inaccesibilidad. Ahí el traductor se topa con un verdadero dilema porque no es palabra por palabra, sino que tienes que establecer un proceso de «conquista» del texto. No creo que sea el caso de todas las traducciones, en algunos la literalidad sí es posible. En algún momento del prólogo menciono que no me agradan las traducciones con «decoración»; que crean rima donde no la hay, o imponen una rima que no funciona en español aunque funcionen en otro idioma, y me parece que falsean de algún modo que es esa entidad sagrada, que es el original.”

Amiga de los diccionarios

Tedi traduce del inglés y del francés. ¿Qué lengua es más fácil de traducir literalmente al español?

“Me imagino —responde— que idiomas como el francés, el italiano o el portugués, que tienen más relación con el español, pero yo les llamo «falsos amigos». ¡Por favor!, la palabra «sillón» en francés significa “surco”, y en algún momento me tocó ver a alguien que la tradujo como “sillón”. En ese sentido soy una paranoica y siempre checo y vuelvo a checar en diccionarios. Soy muy amiga de los diccionarios.”

¿Necesita el traductor sentirse identificado o conmovido con el poema que se dispone traducir?  “Hay dos casos: la traducción profesional, cuando te pagan por traducir un artículo, pero el otro caso de los poetas que traducen poemas que los ha dejado absolutamente impresionados, y necesitan traducir a su propio idioma. Traducir es una forma de reescribir, y eso sucede constantemente entre los poetas. A mí me gustaría mucho traducir Las iluminaciones de Rimbaud, y eso porque me hubiera gustado escribirlo.”

Por otro lado, Tedi señala que la traducción es un excelente método para que te “contagies” de los autores que admiras, “permites que entre en ti todo aquello que te es ajeno, pero ya no quieres que lo sea. Cuando estás traduciendo es una especie de traducción del oído. Quieres que te pertenezca, pero no solo para la traducción, sino para todo lo que escribes.”

Para finalizar, comentamos sobre la contraparte: Nabokov era uno de esos autores que consideraba que la traducción es una traición: “Hay una especie de tiranía de los rusos en Estados Unidos, donde ellos se convierten en portavoces de su cultura y considera que ninguna traducción a su idioma es adecuada. Criticó mucho una traducción que hizo Edmund Wilson de Pushkin. Para él era una traición, una forma de traicionar el texto original. Por supuesto hay algo sumamente puritano en Nabokov porque si siguiéramos sus reglas, la traducción sería prácticamente imposible.”