Gabriel Gutiérrez

La enfermedad tromboembólica venosa es una de las complicaciones más comunes y graves que se producen después de una cirugía ortopédica mayor. Se estima que ocho de cada diez mexicanos adultos sometidos a reemplazo articular de rodilla o cadera podrían estar en riesgo de fallecer si no reciben tratamiento farmacológico preventivo adecuado.

En general, se trata de un mal silencioso y de difícil diagnóstico, por lo que cada año se registran en México entre 150 mil y 200 mil nuevos casos, además de ser la causa más frecuente de morbimortalidad en pacientes hospitalizados. Ante ello, la tromboprofilaxis con anticoagulantes orales como dabigatrán juega un papel importante en el tratamiento, pues reduce el riesgo de complicaciones y muerte prematura, indicó Gilberto Meza Reyes, jefe de la División de Ortopedia del Hospital de Traumatología y Ortopedia Lomas Verdes del IMSS.

Indicó que la enfermedad tromboembólica venosa incluye la trombosis venosa profunda y la tromboembolia pulmonar, y se caracteriza por la formación de trombos (coágulos) que bloquean parcial o totalmente el flujo de sangre. Según el lugar donde éstos se originen, sea en piernas, muslos o pulmones, el paciente puede tener dolor o hinchazón, así como insuficiencia respiratoria, respectivamente.

El experto dijo que el peligro de padecer enfermedad tromboembólica venosa puede persistir más allá del periodo normal de hospitalización, por lo que las Guías del Consenso Mexicano de Ortopedia y los lineamientos del American College of Chest Physicians recomiendan la tromboprofilaxis extendida después de un reemplazo total de cadera o uno de rodilla.

“Puesto que la enfermedad tromboembólica venosa ha sido considerada un problema de salud pública importante, es fundamental que los pacientes reciban tratamiento oportuno y adecuado con base en medicamentos más cómodos, seguros y eficaces”, indicó Everth Mérida Herrera, presidente de la Sociedad Mexicana de Cirugía de Cadera.