Primera posición
Francisco Javier Estrada
Quienes vivimos el movimiento juvenil de 1968 sabemos lo grande que fue dicho movimiento en la vida del mundo. No sólo la juventud participó, también filósofos de la calidad de Herbet Marcuse, destacado integrante del Instituto de Investigaciones Sociales de Frankfurt, escuela crítica que sigue vigente en cuanto la revisión de la cultura y todo aquellos que es parte de la vida del hombre.
Quienes vivimos el 68 como adolescentes y jóvenes supimos de una década en que existían, en carne y hueso, The Beatles o The Rolling Stones. El propio Bob Dylan que sigue siendo el mítico cantor de la juventud de aquellos tiempos. Fue la década de los hermanos Kennedy en Estados Unidos, de la presencia del Che Guevara, de los últimos años de Mao Tse Tung o el asesinato de Martin Luther King.
En fin, en esa década del 68 el resumen de la cultura juvenil tenía fuertes paradigmas, que nos hacía más atentos y más profundos en la concepción de lo que deseábamos cambiar en nuestra sociedad mexicana y del mundo. No fuimos un movimiento cortoplacista.
Hoy con la ilusión del movimiento Yo Soy132 recordamos que también fuimos jóvenes, que mucho buscamos el cambio. Y que muchos de los jóvenes de aquellos tiempos pagaron con su vida el haber participado pidiendo el fin del autoritarismo. Luchamos contra el paternalismo, que lo mismo se expresaba en el hogar que desde la presidencia del país. No sólo en México sucedía ello, también en París.
Por eso es que me pregunto qué busca el movimiento Yo Soy 132. Y cuando veo que sólo busca oponerse a un candidato presidencial en la recta final de este proceso electoral y se atreve a señalar que si “hay imposición habrá revolución”, me preocupa seriamente.
Es claro que su señalamiento expresa que si no gana “su” candidato, Andrés Manuel López Obrador, entrarán en revuelta contra Enrique Peña Nieto, el puntero de estas campañas presidenciales.
Para que el movimiento Yo Soy 132 rebase su momento de coyuntura debe plantear su primera posición: respeto a las elecciones que en estos momentos se tienen en México, y dicho respeto dice que están en su derecho de incitar al voto a la ciudadanía para el 1 de julio, pero es equivocado que sea sólo a favor de un candidato, el surgido del PRD-PT-MC. O que se pongan a favor de la CNTE, en una posición que es insostenible, pues el magisterio debe encontrar nuevas formas de lucha que no deje a los más débiles en situación de indefensión.
Mientras más cortoplacistas sean las posiciones del movimiento juvenil que tiene cuna por ahora en el Distrito Federal, más corta ha de ser su vida e influencia en la sociedad mexicana, y eso es una verdadera lástima.
