Cuántos seguirán a López Obrador
René Avilés Fabila
El futuro político nacional es visible sin necesidad de la consulta con la bola mágica. El IFE y el Tribunal Electoral rechazarán del mejor modo posible las acusaciones y señalamientos del PRD y concretamente de Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Monreal, dos ex priistas que bien odian al partido madre y mejor aman el poder.
Enseguida, desconocerán al gobierno de Peña Nieto. Lo que no sabemos con precisión es si los fanáticos de López Obrador buscarán de nuevo con la violencia secuestrar media ciudad capital, la ridícula posibilidad de relegirlo como presidente legítimo en pleno Zócalo y allí mismo mostrar oficialmente al gabinete que ya tiene listo desde hace un par de meses o si optará por una resistencia menos agresiva, tal vez más oral, de discursos monótonos y aguerridos.
López Obrador tiene claro que las acciones de hace seis años contra Calderón no funcionaron, al contrario, él mismo reconoció que fueron un error costoso. Graco Ramírez dijo que si en su lugar hubiera aceptado la derrota y comenzado una lucha civilizada por la presidencia, hoy sería el próximo habitante de Los Pinos. Pero la historia no se hace de esta manera y ahora tenemos a López Obrador buscando la manera de romper la legalidad y hacer un escándalo que al menos lo deje en calidad de víctima.
“Relegirse” como mandatario dizque legal no funcionará. Pero no acaba de darse cuenta que ya no tendrá, como Cuauhtémoc Cárdenas, la posibilidad de una tercera candidatura presidencial. Por lo pronto, ya Marcelo Ebrard señaló que en cuanto concluya su periodo arrancará la campaña por Los Pinos. Cuando Miguel Angel Mancera descubra algo más que su éxito político entre los capitalinos sino las posibilidades que brinda el Distrito Federal para saltar a la candidatura presidencial, algo se despertará en su interior. De tal manera que ahora, con dos derrotas y un largo cúmulo de errores, López Obrador tendrá que retirarse de la arena, al menos de la lucha por el gobierno federal.
Hay varias posibilidades en lugar del platón y la “coronación” en el Zócalo. Una, dejar el PRD, ya no le es útil. El Distrito Federal que es perredista de hueso colorado, le dio mayor número de votos a Mancera que a López Obrador.
En términos generales, en comparación con la batalla de 2006, ahora el caudillo tabasqueño fue menos competitivo, esto es, obtuvo peores resultados que hace seis años, incluso en la capital.
El PRD, por otra parte, comienza a dar muestras de fatiga ante sus excesos y su autoritarismo, sus exigencias de lealtad y de recursos económicos. Pero le queda unir al Partido del Trabajo con el agónico Movimiento Ciudadano y con Morena como eje, hacer un nuevo partido, ahora sí suyo por completo, donde nadie lo contradiga.
Si alguien piensa que López Obrador se retirará para dejarle su lugar a otro aspirante presidencial, está equivocado. Será candidato por tercera ocasión y con menos posibilidades de triunfar. Pronto dejará de ser el caudillo carismático y mesiánico que se cree, para convertirse en una antigualla de museo. Es un monumento a la mentira y las contradicciones. De un autoritarismo extremo, resulta un caso interesante de estudio de psicología política.
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