Entrevista a Antonio de la Cuesta/Investigador del CIDAC
Moisés Castillo
Dicen que la política es el arte de hacer posible lo necesario. Y con el regreso del PRI a Los Pinos, Enrique Peña Nieto tiene el gran desafío de negociar y llegar a acuerdos con las demás fuerzas políticas. Si bien es cierto que el virtual presidente electo no cuenta con una mayoría absoluta en el Congreso, sí tiene una mayoría simple que le ayudará a impulsar sus temas prioritarios y ponerlos sobre la mesa del debate.
Es por ello que el exgobernador mexiquense confía en que la oposición aporte soluciones al país, que sin duda pasan por la aprobación de las reformas hacendaria, laboral, energética y de seguridad social.
“Estoy optimista —dijo Peña Nieto— de que será posible. Donde la matemática no te da, o la aritmética no es suficiente, entra entonces en juego la política, y confío en que mediante la política podamos lograr los acuerdos con las distintas expresiones políticas para las reformas que el país necesita”.
Según el cómputo final de los comicios del pasado 1 de julio, el PRI no tendrá mayoría absoluta ni con la suma de su aliado el Partido Verde Ecologista, por lo que Peña Nieto estará obligado a buscar apoyos en el PAN o en Nueva Alianza.
La nueva distribución en la Cámara de Diputados así lo confirma: PRI-PVEM tiene 240 posiciones, PRD-PT-MC 136 curules, PAN alcanza 114 y el Panal 10. En el Senado, el PRI-PVEM gana 61 escaños, PAN 38, PRD-PT-MC 28 y el Panal un senador.
La falta de estrategia y oficio político del panismo influyó para que las ansiadas reformas no pasaran. Es por eso que el presidente Felipe Calderón, con un tono frustrado, ha criticado una y otra vez al poder legislativo de obstaculizar el crecimiento económico del país.
“Es tiempo de que exijamos a nuestros representantes —afirmó— la responsabilidad de sus actos. Porque no es todo el Congreso, ni es toda la política. Hay responsables, legisladores que tienen que asumir la consecuencia, para bien o para mal, de sus decisiones… De parte del Ejecutivo federal siempre ha habido disposición y siempre ha habido un sí a las reformas”.
Este será el escenario que tendrá Peña Nieto: un gobierno legítimo sin mayoría absoluta en las dos cámaras legislativas, el PAN como un aliado natural y la autonomía política de 21 gobernadores priistas, que seguramente exigirán retribuciones políticas y financieras tras su apoyo en el proceso electoral.
La percepción de que el próximo gobierno federal tenga posibilidad de acordar reformas estructurales, ha provocado que el peso se vea menos afectado por la situación global en comparación a otras monedas de países emergentes, consideró CI Banco y CI Casa de Bolsa.
Sin embargo, los dos diarios más influyentes de Estados Unidos ponen en duda la capacidad de Peña Nieto de sacar adelante estas reformas.
“En los dos más importantes temas, crimen y economía, muchos expertos dudan de que sea capaz de cambiar las cosas rápidamente… Lo que parece menos probable son grandes cambios económicos, debido a que enfrentará a un Congreso sin mayoría, al que tendrá que convencer de llevar a cabo una de sus grandes promesas de campaña, la reforma de Petróleos Mexicanos”, opinó The New York Times.
Por su parte, The Wall Street Journal consideró que la falta de mayoría en el Congreso desde 1997, ha impedido implementar reformas legislativas de gran escala.
“No es coincidencia que México —dijo el rotativo— no haya podido pasar ninguna importante reforma económica en ese periodo, un hecho que se refleja en la debilidad económica que ha permitido a sus rivales emergentes, como China y Brasil, superar a México”.
No será un gobierno débil
Para Antonio de la Cuesta, investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo, a pesar de que el PRI no tiene mayoría absoluta en el Congreso de la Unión puede desahogar ciertas reformas y temas en común que tiene con la agenda del PAN. En este sentido, existen posibilidades reales de alcanzar las ansiadas reformas estructurales.
“Peña Nieto, cuando sea declarado presidente electo y asuma el gobierno federal, tendrá la gran posibilidad de tener los primeros tres años de su gobierno amplias posibilidades para que sus iniciativas pasen en el Congreso y más las que están pendientes que son las que le interesan al PAN: la laboral y la fiscal”.
Con la experiencia de los sexenios panistas, ¿podemos decir que gobierno sin mayorías es un gobierno débil?
No es débil porque el PRI tiene mayoría no absoluta. Además sus alianzas con el Verde Ecologista y la informal con el Panal —a pesar de que se rompió antes de iniciar la campañas— tendrá margen para negociar. Con el Verde ya tendrían casi esa mayoría de 250 más uno en la Cámara de Diputados y les faltaría un poco para alcanzar la mayoría en el Senado. Aún así, hay reformas que pueden pasar con cierta facilidad porque la agenda, si uno la revisa a fondo, del PRI y PAN es bastante parecida.
¿El PAN le cobrará “facturas” al PRI por no aprobar en 12 años las reformas estructurales?
No creo que sea natural que el PAN se oponga al PRI. Más bien, el PAN lo pensará de la manera en que el electorado le dio espacios legislativos, a pesar de que los perdió en la Cámara de Diputados, pero en el Senado en los estados del norte el PAN llegó a ganar primera mayoría que antes no lo había logrado. Por ejemplo, Tamaulipas y Coahuila. Tal vez sean votos de castigo por lo que sucede con la cuestión de la inseguridad, pero me da la impresión de que hay sectores del electorado, sobre todo en el norte del país, que reconocen las labores legislativas del PAN. Tal vez no la capacidad de negociación de un Ejecutivo en manos panistas respecto a un Legislativo de oposición, pero sí esta experiencia y conocimiento que tiene el PAN en el ámbito legislativo. La historia del PAN en el gobierno se construyó primero desde el Poder Legislativo. Al PAN le interesa dar la pelea en el debate sobre las reformas, pero sí sacarlas. No creo que el PAN esté en un ánimo de paralizarlas.
Básica, la reforma fiscal
¿Qué reformas podría negociar paulatinamente el gobierno de Peña Nieto?
En cuanto a lo practico, lo que necesita el gobierno es la reforma fiscal. Estamos hablando con los recursos que opera el gobierno, los recursos con los que se financian los programas sociales. Siempre ha sido un tema difícil. No veo mucha reforma fiscal este año, sobre todo por la dificultad y lo impopular que podría ser subir impuestos o lo impopular que podría ser para el PAN erradicar impuestos que propuso como administración pública. La reforma laboral me parece urgentísima para dar esta flexibilidad económica a los empleadores, y el PRD tendrá algo que decir en cuanto a los derechos que se pueden garantizar para los trabajadores.
Y lo energético me parece necesario porque sabemos que Pemex no tuvo el mejor manejo durante las administraciones panistas y que también estamos de cara a un contexto internacional que afecta a Pemex, que es la transición energética. Ya el petróleo será mucho menos requerido a mediano plazo, pero sigue siendo la principal fuente de recursos para el gobierno. Pero requiere ser más eficiente y esperaría que el PRI sí tenga más alicientes para modificar el régimen de Pemex y hacerlo más competitivo.
¿El PAN como tercera fuerza se comportará responsable o boicoteará al priismo? ¿Qué escenario se perfila?
Recordemos que el PRI fue tercera fuerza en la Cámara de Diputados durante la primera parte del sexenio de Calderón y aun así se convirtió en el fiel de la balanza. Y el PAN por muy tercera fuerza que sea le sería muy útil al PRI para pasar las reformas. Ser tercera fuerza no necesariamente es un signo de debilidad; al contrario, si hay un buen manejo de diputados y senadores me parece que hay una buena incidencia y algo vendible de cara a las elecciones del 2015.
¿Qué errores no debe cometer el PRI en este regreso al poder presidencial?
Tal vez el principal error del PAN, no sólo en las negociaciones políticas, fue presentarse como un bloque cuyas propuestas es la ideología. El PRI es mucho más político en el término más puro. El PRI sabe que en algún momento tiene que ceder, el PRI sabe cómo negociar y qué dar a cambio. No tiene el menor empacho en hacerlo. El PAN sí tiene más restricciones ideológicas y morales de las que puede tener el PRI. Eso es una capacidad de negociación política que muchas veces la ideología impide o restringe. Para términos prácticos, en el gobierno no es muy eficiente.
Hacia el 2018
En el caso del PRD, ¿qué postura tomará luego de la impugnación de los comicios presidenciales?
La izquierda está actuando institucionalmente. Andrés Manuel López Obrador, a pesar de que ha denunciado prácticas de iniquidad del proceso electoral, irá a los tribunales. Vamos a ver en cuanto terminen los plazos establecidos cómo se va a comportar. Es una apuesta riesgosa volver a la postura del 2006. Tanto Marcelo Ebrard, como Miguel Angel Mancera y varios políticos que han tenido una actitud más moderada, están valorando los tiempos. Ellos ya están viendo el 2018. El voto del casi 70 por ciento que tuvo Mancera no es casualidad, es multifactorial. Tiene que ver con el sistema corporativo que el PRD captó del PRI, pero también tiene que ver con el debilitamiento de los otros partidos. O sea, una candidata muy pobre por parte del PAN en Isabel Miranda y el PRI que ni metió las manos, a pesar de que Beatriz Paredes obtuvo el segundo lugar. Este capital político que ha construido la izquierda en el centro del país es importante.
Estamos viendo un núcleo sólido en el Distrito Federal, ya tienen Morelos, Nezahualcóyotl —el municipio más grande del país, después de Ecatepec—. Es un núcleo poblacional que está dando un voto de un tercio de la población del país.
¿Cómo manejará Peña Nieto su relación con los 21 gobernadores priistas?
Los gobernadores adquirieron una mayor autonomía de la que tenían en tiempos del viejo PRI. El federalismo ha adquirido un tinte más cercano a lo que debiera ser el ideal, de lo que se tenía antes que era el presidente poniendo a los gobernadores y éstos a su vez imponiendo senadores y municipales. Ahora los mandatarios estatales han operado a favor de Peña Nieto en este tiempo electoral. El presidente les debe. Este juego político será aprovechado por los gobernadores. Sobre todo en estados donde el PRI no tiene mayoría en senadores, por ejemplo. Este va a ser un contrapeso interesante que, incluso para la vida interna del PRI, será valioso. Porque habrá más capacidad de negociación interna y esto si lo maneja bien el PRI le dará una fortaleza y reivindicación muy importante sobre todo en los primeros años de gobierno de Peña Nieto.
Por otro lado, el PAN le deja una economía sana, fuerte en cuestiones macro y le deja reservas internacionales históricas.
A nadie conviene más parálisis
¿Visualiza una parálisis legislativa?
No la veo, porque además no le conviene a nadie. Ya fueron 12 años perdidos. Hay que verlo desde el punto de vista del PAN: necesita reivindicarse con la ciudadanía y la única manera de hacerlo es no verse como una oposición beligerante al estilo del PRD duro. Tiene que ser una oposición que negocie, que posicione sus propuestas entre la ciudadanía y que éstas las pueda llevar al campo de la negociación exitosa. No a la negociación que detiene, sino a la negociación que aporta y que sale un producto que no sólo es la agenda de un partido sino que puede ser una agenda más atractiva para los ciudadanos.
