Patricia Gutiérrez-Otero

Escribo con lágrimas en los ojos y un gran sentido de impotencia ante el poder aplastante que una vez más vence a un muy amplio sector de la ciudadanía mexicana para imponer a un presidente dinosaurio. Sin embargo, no bajaremos los brazos. Una vez más sacaremos fuerza de flaqueza para seguir luchando por un país que se despierta, que debe despertar.
Escribí esta columna el lunes 2 de julio, día que se pronunciará el candidato de izquierda. Espero que denuncie y exija revisión, no sólo de actas, sino de todas las irregularidades del proceso electoral, incluida la contratación de Hildebrando para el conteo final, que según el profesor de Física de la Universidad de Texas en El Paso, Jorge López Gallardo (@J_LopezGallardo está amañado; el apoyo del duopolio televisivo; los acarreos; los excesivos gastos de campaña; el caso Yarrington; las declaraciones de The Guardian…
Muchos, como dice la Biblia, parafraseo, seguimos creyendo contra toda esperanza, seguimos enviando fotos de las sábanas de las casillas, haciendo denuncias, los #yosoy132 organizan nueva marcha, Anonymous se une con el gran poder que tiene. Este logro de crear ciudadanía crítica, consciente, sobre el que ya había escrito amlo previendo una posible derrota fáctica, es una ganancia: no es el fin, sigue la continuidad, sigue la ciudadanía de la conciencia y actividad ciudadana, con una izquierda que ya es el segundo partido en México.
Tenemos a nuestra disposición el poder ciudadano, las técnicas de la lucha no-violenta, el deseo de no perder lo que se había logrado en cuanto a libertad de expresión, a una juventud consciente y con gran poder de comunicación y convocatoria.
En esta votación tuvimos en contra el miedo al cambio por parte de gente clasemediera que va cayendo y cree que el pri la levantará, y que la izquierda le quitara lo poco o nada que tiene; por parte de los que dijeron que López Obrador sería otro Chávez, y que ni siquiera saben quién es o qué ha hecho Chávez; la ignorancia de un pueblo que nadie ha querido realmente alfabetizar e instruir. Tuvimos en contra, todo lo que ya mencioné en el primer párrafo.
Hoy, muchos estamos tristes, lucharemos porque se revise la elección, y, en caso de verdadero fraude, mantendremos la organización que se ha logrado en muchos sectores de la población, la haremos crecer. No bajaremos los brazos. Mejor muertos que arrodillados.
Espero, quizá con gran ingenuidad, que para la próxima entrega, podamos decir: ¡lo logramos!¡ La izquierda se ha sentado en la silla presidencial!
Además, opinamos que se respeten los acuerdos de San Andrés, se deshaga el duopolio televisivo, se abran otras cadenas de televisión independientes, se cierren las mineras a cielo abierto, se impida la destrucción de Wirikuta, se visibilice a las víctimas y se termine con la violencia de Estado.

pgutierrez_otero@hotmail.com