Todo estaba decantado
Carlos E. Urdiales Villaseñor
La compra y coacción del voto a través de vales, despensas, obras o promesas no es nuevo ni exclusivo de un partido político. Las amenazas, condicionamientos o presiones para influir en el sentido del sufragio de uno, diez, cien, mil o millones de ciudadanos es un fenómeno que merece ser abordado con toda seriedad y severidad.
Nada de casualidad tiene que unas semanas antes de la elección, el tema de la coacción y compra de votos irrumpiera con toda sonoridad en el ambiente informativo. No antes, no en los debates, pero justo para tender la cama a lo que ya llegó tras los comicios. Estaba cantado por dónde vendría y ya llegó.
¿Se acuerda usted cuando en 1994 Ernesto Zedillo ganó y habló sobre iniquidad en la contienda presidencial? Fue el principio de una sana e inolvidable distancia de un presidente priista con su otrora partidazo. Lo de Zedillo no fue un episodio ni una simulación a pesar de que en su momento lo acusaron de que todo era un discurso mentiroso para salir del paso.
Bajo la presidencia de Zedillo vino la reforma política que posibilitó la llegada de Cuauhtémoc Cárdenas a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal en las intermedias de 1997. Tres años después, en el 2000, ya sabemos lo que pasó. A dos sexenios de distancia, ¿fue mentira el discurso del priista Zedillo?
Hoy es el tema de la coacción, de la influencia de los medios de comunicación, de la compra blanca y negra de contenidos y tiempos para construir o derruir imagenes políticas, de los financiamientos dentro y fuera de la ley, de las intervenciones meta-legales de terceros. La lista de pendientes es tan larga y detallada como usted quiera. Pero es una lista de pecados de la que no se salva nadie.
A partir de ahí, lo que corresponde es que el nuevo presidente y el nuevo Congreso se hagan cargo de este pendiente. Uno en lo político y fáctico, los otros en legislar, no sobrerregular y evitar así los artilugios leguleyos que invariablemente aparecen a toda intención de poner candados enormes e inútiles. Pero es tarea futura, inmediata o mediata, pero no de estos días.
La PGR, a través de la Fepade, tendrá que atender y desahogar pruebas y acusaciones. El Tribunal Electoral deberá sopesar, valorar y determinar en última instancia las consecuencias y alcances de lo que se acusan los actores políticos. Que se ventile, que se investigue, que se castigue a quien corresponda, pero hasta donde la ley lo dicte, no la grilla y el cálculo político. Hasta donde alcance. Y luego que se modifique lo que convenga a la mayoría. Pero volver a la determinación legislativa sustentada en el artículo constitucional del contentillo del demócrata derrotado, no ha sido buen negocio para nuestra democracia.
A Enrique Peña Nieto habrá que exigirle mucho, seguir sus actos con rigor periodístico, pero hay votos suficientes de distancia (3 millones 330 mil) que no pueden ser borrados con la generalidad de que fueron comprados. El candidato ganador habrá de hacerse cargo de su tiempo y circunstancia, de propiciar o no la refundación del PRI, de ampliar o cerrar la brecha con su estructura; a él le corresponde el encargo.
Cuando habla de no polarizar el país no debemos interpretarlo como un capricho personal, no le conviene a nadie. Hoy no estamos en el escenario de 2006. Que lo nacido en esta campaña y en esta elección quede y se fortalezca, que los jóvenes participen activamente, que la sociedad demande más y mejores medios de comunicación, que todo ello ocurra, pero sin impedir que México atienda sus más caras y graves deudas en políticas públicas de educación, economía, salud, seguridad, distribución de programas, infraestructura, empleo y crecimiento.
Calderón y Peña Nieto han iniciado ya el diálogo político para la transición. Andrés Manuel López Obrador ha iniciado el recorrido de las impugnaciones dentro y fuera del país. Dentro del primero habremos de ir todos, en el segundo sólo los leales y quienes se empeñen en vivir otros seis años en la falsa dicotomía del legítimo y el espurio. Pero al revés.
Pausa en radio. En Barra de Opinión de Azteca 13. UnoTV. Diario 24 horas. En twitter @CarlosUrdiales y en www.diariociudadano.com.mx
