Entre tanto, seguirán las rabietas de López Obrador

René Avilés Fabila

Todavía veremos los efectos de la rabieta de Andrés Manuel López Obrador por la derrota. No hablará de fraude pero sí de iniquidad y de trampas priistas, como si el PRD no las hiciera por montones. La lista de las marrullerías de tal organismo siguen saliendo a flote como el caso de Julio Scherer Zambrano, quien conseguía carretadas de dinero al perredismo, obteniéndolo de millonarios como Julio Villarreal, quien, es obvio, algo esperaba a cambio de los millones que les entregaba.

Las fotografías de los seguidores del caudillo tabasqueño entregando despensas y obteniendo recursos aquí y allá, ocultándose del Instituto Federal Electoral y de los medios, circulan por las redes sociales. No sólo el caso Soriana es visible hoy, también las grandes sumas de dinero que los obradoristas conseguían para cerrarle el paso a Enrique Peña Nieto. Eso sin contar las trampas que le pusieron a su paso, algunas exitosas como la ocurrida en la Universidad Iberoamericana, de donde sale el más tenaz grupo contra el candidato triunfador, el que no se quitará en todo su mandato.

No será un México tranquilo el que veremos ni tampoco conseguirán que López Obrador y los suyos acepten la derrota. El futuro del PRD pasa por la eliminación del caudillo tabasqueño para dar paso a nuevos políticos, uno no tanto como Marcelo Ebrard, también salido del PRI, y Miguel Angel Mancera, quien carece de militancia formal. El PAN debe no sólo lamer sus heridas sino reorganizarse de inmediato. El daño que entre Felipe Calderón, Gustavo Madero, Josefina Vázquez Mota e Isabel Miranda de Wallace le produjeron es grave. Es el primero que debe entrar al quirófano a cirugía mayor, aunque es obvio que todos los partidos, incluido el vencedor, la requieren.

El gobierno de Peña Nieto no será sencillo, es un regreso del PRI complejo, una batalla entre los viejos y los nuevos. Hay que considerar el acoso del que será víctima por todos los que ya López Obrador echó a caminar en su contra, su última acción violenta, porque ya en el PRD, otros personajes reclaman su retiro. Ya Andrés Manuel hizo lo que podía: consiguió la nada despreciable suma de 15 millones de votos, ¿para qué perderlos con otra ridiculez como la de hace seis años en el Zócalo y en Reforma?

¿De dónde aparecerá el gabinete de Peña Nieto? ¿De entre sus mejores amigos o de los más capaces políticos del país? Tendrá que ser cuidadoso. Ese fue el gran fracaso de Calderón: no encontrar un funcionario ejemplar, uno sólo con alto nivel de preparación. Calderón fue el gran solitario de Los Pinos, no hay duda, y ése fue el primer paso para regresarles la banda presidencial a sus enemigos mortales. No son pocos los problemas que enfrentará Peña Nieto, el país está en buena medida desecho y en guerra contra la inseguridad. La pobreza ha aumentado y las promesas de empleos suficientes del gobierno que acaba no funcionaron. Cada secretaría de estado está en ruinas, sí hay proyectos rescatables, pero lo demás está en crisis. Para colmo, tendrá la presión de los fanáticos de López Obrador y los seguidores de Vázquez Mota. Ahora sabremos qué clase de político es el virtual triunfador. No sólo es mantenerse ecuánime, es también rodearse de los mejores, como lo hizo en su momento su paisano Adolfo López Mateos.

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