*Además notas sobre José Pablo Moncayo y Ernesto Cardenal

 Con la novedad de que Jorge Veraza, uno de los compañeros del Seminario del Capital, de la UNAM, obtuvo el Premio Libertador al Pensamiento Crítico que otorga el gobierno de Venezuela. Es, sin más, por su prestigio y también por el dinero contante y sonante que implica, el más importante premio concedido al género ensayo en lengua española. El gran Jorge, que ha influido en el proceso boliviano, recibirá a mediados de septiembre el premio en ceremonia que, si su salud se lo permite, será presidida por el mandatario Hugo Chávez. Colegas de aquí y de otros lados, palidecieron de envidia al enterarse que el español Ignacio Ramonet llamó a Jorge Veraza, el más importante filósofo marxista del mundo. La cultura hoy, mañana y siempre, fue uno de los pocos medios invitados a celebrar el acontecimiento, con el autor y su comuna (no es errata, dice comuna) en alegre comida macrobiótica.

Dolores Castro fue homenajeada en la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes. El público ahí reunido, la ovacionó de pie a su llegada y a su salida. Pero lo mejor fue escuchar sus poemas en las voces de los tres ponentes que analizaron su obra: Manuel Andrade y Jorge Ashburn, tanto uno como otro, y esto es significativo, leyeron textos que acompañan discos en que se escuchan los poemas de Dolores Castro leídos por ella misma. Es significativo, porque la poesía es para ser escuchada de viva voz y no está hecha para la lectura en silencio. Aquí reproducimos uno de los textos leídos el domingo 15 de julio. Felicidades, Lolita.

El homenaje al filólogo Antonio Alatorre también se realizó en la Sala Ponce de Bellas Artes y los responsables de las semblanzas fueron, además de Javier Garcíadiego, Presidente del Colegio de México, José María Espinasa, Sergio Téllez Pon, Miguel Capistrán, Martí Soler y quien esto escribe. Alatorre se consideraba heredero del Seminario alemán de filología, es decir de Leo Spitzer, Karl Vossler y Ernest Robert Curtius, pero al hablar de sus maestros directos confiesa: “Mis credenciales son las del filólogo. Soy muy conscientemente, discípulo de Raimundo Lida, que lo fue de Amado Alonso, que lo fue de Menéndez Pidal”.

Dos notas más cierran el número de La cultura hoy, mañana y siempre, suplemento en línea de la revista Siempre. Una da noticia del homenaje por los cien años del natalicio de José Pablo Moncayo y la otra se refiere a los epigramas del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal que está en capilla para recibir el Premio de Poesía Reina Sofía el próximo noviembre.