Gerardo Yong
Taiwán inicia una carrera desesperada por mantener su estabilidad económica, ante el decrecimiento de su población joven. Con políticas como la incentivación a las parejas a procrear bebés, establecer un sistema para el cuidado de los ancianos y el establecimiento de un centro nacional para la investigación sobre la estructura demográfica de la isla.
El gobierno taiwanés está preocupado desde hace varios años por el rápido envejecimiento de su población; un efecto que haría decrecer su competitividad tanto comercial como tecnológica en el mundo. Según datos del último censo realizado en 2011, la isla cuenta con una población de 23 millones 124 mil residentes, de los cuales 3 millones 583 mil 300 fueron menores de 14 años de edad. Para las autoridades, esto significa un retroceso de un millón 82 ciudadanos jóvenes respecto a las cifras obtenidas en 2001. Por el contrario, la población superior a 65 años de edad aumentó a 2 millones 445 mil ancianos; lo que reflejó un aumento de 558 mil personas de la tercera edad en el mismo periodo.
Ni familia ni jóvenes
La tasa de crecimiento poblacional anual se ubicó en 0.4%, con un clara tendencia a una baja en el número de miembros de la familia de 3.3 que eran en el 2000, a 3 diez años después. Los problemas de esta reducción poblacional también están relacionados con el fracaso de bases institucionales como el matrimonio. El número de personas divorciadas aumentó en un millón 54 mil; lo que significa un incremento del 110% respecto a la situación registrada una década atrás. Esto demuestra que cada vez más personas desestiman que para formar una familia haya necesidad de casarse o contraer matrimonio. Esta tendencia, deja en claro también que el Estado está reduciendo su credibilidad como fundamento promotor de la cohesión social. Por si fuera poco, este hecho fue confirmado por la tasa de personas entre los 25 y 29 años de edad que no estaban casadas, la cual aumentó al 73.5%, del 57.7% registrado en el 2000. Respecto a la población oscilante entre los 30 y 34 años de edad, esa cifra también subió del 27.8 al 41.1%. Al parecer, a los taiwaneses no les interesa crear una familia, sino mantenerse independientes. Sin embargo, el hecho de no casarse, no significa que no haya procreación de bebés, sino simplemente que han preferido ajustarse a una vida más personal en la que el cuidado de estos está siendo evitado ante la pérdida de comodidades o de libertades.
2025, población “supervieja”
Es por ello, que el gobierno taiwanés ha estructurado medidas urgentes para garantizar el equilibrio poblacional, ya que prevé que a finales del 2025, registren signos de población envejecida a tal grado que será difícil atender a personas mayores y contar con la capacidad demográfica para dar continuidad a las políticas que han permitido el éxito económico de Taiwán. En 2011, el vicepresidente Vincent Siew declaró que para ese año, se corre el riesgo de convertirse en una sociedad supervieja.
A fin de enfrentar estos desafíos, las autoridades buscan instaurar un sistema de seguridad social considerado como una póliza que cubriría gastos médicos a largo plazo. Esto, a partir de 2016. Se teme que para el 2017, la población de mayores de 65 años de edad se ubicará en 14% de la población total. El panorama es aún más preocupante, ya que la cifra se elevará al 20% en tan sólo tres años, es decir, en el 2020.
Estrategia de Estado
Esta iniciativa requerirá para su implantación de un presupuesto de entre 2 mil 300 a 4 mil 500 millones de dólares estadounidenses. Desde el 2011, el Buró para la Promoción de la Salud de Taipei ha articulado algunas políticas que ayuden a enfrentar estos fenómenos de envejecimiento de la población, el cual ha sido considerado como una estrategia de estado, por sus efectos globales. Entre esas medidas se encuentran promover un ambiente amistoso en la sociedad hacia los ancianos, estimular el sector industrial relacionadas con el cuidado de la población senil. También busca comercializar los servicios de atención a la vejez para crear empleos. Según un pronóstico hecho por el Instituto para la Investigación de Tecnologías Industriales, los servicios respecto al cuidado de los ancianos de entre los 65 y los 75 años de edad podrán generar unas oportunidades comerciales avaluadas en unos 131 millones de dólares anuales. En el caso de la seguridad social, éste se enfrenta también a la oleada de personas mayores y pensionados que deberá cubrir a finales de la década, lo que refleja una angustia para las autoridades, respecto a cómo financiar un sistema que abarque esta preocupación.
Seguro de largo plazo
El Departamento de Salud de Taipei presentó recientemente un programa de cobertura médica denominado “el seguro para cuidado a largo plazo”. Esta prima social sería cubierta por el gobierno, el patrón y el interesado. El experto destacó que al cubrirse las cuotas mediante las tres partes, el costo del seguro se comparte, aliviando el peso sobre las arcas del Estado. El funcionario también reveló que la prima y las tarifas del seguro van a ser revisadas cada tres años para detectar costos innecesarios y efectuar los reajustes pertinentes.
Sin embargo, Chang Keh-shih, representante de la Asociación de Hospitales Comunitarios de Taiwán, advirtió que el gobierno debe pensar cuidadosamente en la decisión de seguir bajo el esquema del Seguro Nacional de Salud, en vista de que la política del cuidado a largo plazo no puede ser cancelada si el gobierno considera que ya no puede seguir sustentándola.
Otro miembro de la asociación, Chu I-hung, indicó que si las autoridades deciden aumentar las tasas de la póliza en el futuro, se enfrentarán al mismo tipo de protesta pública que siguió al reciente anuncio de los planes para aumentar las tasas del Seguro Nacional de Salud. Chu también explicó que el cuidado a largo plazo estará destinado para personas que no puedan cuidarse a sí mismas. Como los jóvenes también pueden enfrentarse al riesgo de quedar inválidos, ellos no deben ser excluidos de la cobertura del sistema o de lo contrario no recibirían la atención cuando la necesiten.

