Gabriel Fernández

Nkosazana Dlamini-Zuma se convertirá en la primera mujer en ocupar la presidencia de la Comisión de la Unión Africana (UA). Su elección, luego de tres rondas de votación que empezaron en enero pasado, puso fin a las divisiones que se presentaron en la contienda entre Dlamini-Zuma y Jean Ping de Gabón, contienda que estaba poniendo en entredicho el futuro de la organización que más países alberga en el continente. Las naciones africanas de habla inglesa apoyaban a la sudafricana mientras que los países de lengua francesa se inclinaban por Ping.

Dlamini-Zuma, ministra de larga trayectoria en su país y ex esposa del presidente sudafricano Jacob Zuma, precisó que trabajará de manera incluyente a favor de la unidad del continente, independientemente, del voto que hayan emitido las naciones. Sin embargo, los retos más apremiantes giran alrededor del golpe de Estado en Mali y la secesión de los tuaregs al norte del país; la escalada de violencia entre la República Democrática del Congo y Ruanda, y en torno a la disputa entre Sudán y Sudán del Sur por el control de la región petrolera de Abyei.

La UA trabaja de la mano con las Naciones Unidas y la Comunidad de Estados del Oeste de África (ECOWAS, por sus siglas en inglés) para que la paz regrese a Mali. Se ha pedido la disolución de la junta militar para que se permita la transición a un gobierno interino, que pueda atender las demandas de los tuaregs que tienen bajo su control el norte del país y evitar una mayor presencia de grupos islámicos armados como Al Shabab, Al Qaeda o Boko Haram. Bajo este escenario, Mali está en la espera de una posible intervención de las fuerzas de paz de los organismos internacionales.

En relación con las amenazas militares entre Ruanda y la República Democrática del Congo, la Unión Africana dice estar lista para el envío de fuerzas pacificadoras que calmen el encono. La República Democrática del Congo acusa al gobierno de Ruanda de suministrar armas y soldados al grupo rebelde M 23. Ruanda rechaza las acusaciones y responde denunciando una nueva cooperación de su rival con los rebeldes Hutus que se asientan en territorio congolés. Por su parte, el M 23 ha lanzado ataques militares contra las fuerzas de paz de la ONU, que han respondido, de manera inusual, con helicópteros artillados. La UA negoció una armada binacional que combata a los rebeldes; no obstante, aún no se concreta su forma de operar ni como se coordinara con la ONU.

Los dirigentes de Sudán, Omar Al-Bashir, y Sudán del Sur, Salva Kiir, tuvieron encuentros programados en las reuniones para definir la presidencia de la Unión Africana, y es que a poco más de un año del nacimiento de Sudán del Sur no se ha podido establecer la frontera en la región petrolera de Abyei. Otros de los retos para la UA es recuperar el liderazgo que perdió durante los conflictos en Libia y Costa de Marfil, en los que las naciones europeas predominaron. Asimismo, existe consternación sobre el poder de China sobre las decisiones del organismo, luego de la donación de 200 millones de dólares que hizo el gigante asiático para la construcción de sus nuevas oficinas en Addis Abeba, Etiopía.

La Unión Africana está integrada por 54 naciones, la última en incorporarse fue Sudán del Sur, mientras que la membrecía de Mali fue suspendida recientemente tras el golpe de Estado, situación que comparte con Madagascar. Marruecos, por su parte, decidió no pertenecer a la UA, luego de que ésta reconociera la independencia de la República Democrática Árabe del Sahara. La UA coadyuva con la integración política y económica de sus miembros, impulsa el desarrollo, combate la pobreza y busca la globalización exitosa de los países.