Por ineficiente, pachorrudo, ciego, sordo…

Humberto Musacchio

Concluido en lo fundamental el proceso para elegir presidente de la república y diputados federales, se hace necesario discutir algunas medidas que contribuirán a abaratar el proceso y dar a los comicios un marco legal más claro en el que todo elmundo, partidos, candidatos y ciudadanos sepan a qué atenerse.

Para empezar, resulta urgente suprimir el Instituto Federal Electoral por ineficiente, pachorrudo, ciego, sordo y perjudicial para la democracia. Las 15 mil personas que por ahora están en nómina —¿o ya son más?— bien podrían distribuirse en diversas dependencias federales donde hace falta personal, en tanto que los consejeros bien podrían ser enviados a Cancún, La Paz o algún centro recreativo igualmente lejano donde causarían menos perjuicios.

Los procesos electorales toman nueve meses de cada tres años, de modo que dos años y tres meses el personal del IFE –salvo quizá el Registro Electoral—no tiene nada qué hacer. Si no se quiere reubicar al personal, entonces puede mandarse a su casa a todos los que cobran ahí sueldos, salarios u honorarios y ponerles su estipendio en una cuenta de débito. De esta manera, el fisco se ahorraría carretadas de dinero por agua, luz, teléfonos, internet, cablevisión y otros gastos que se hacen ahora.

Paralelamente, el Congreso tendrá que hacer algunas reformas a la legislación electoral, de manera que se autorice de manera clara e inequívoca rebasar los topes de campaña cinco y más veces, al gusto del cliente. La innovación priista de repartir tarjetas de débito debe extenderse a todos los partidos, pues en estas épocas de inseguridad resulta muy peligroso andar repartiendo dinero en efectivo.

El PRI y todos los partidos que echen mano de halconcitos deberán comprometerse a darles una adecuada capacitación, pues algunos acompañaban al votante hasta la urna y en lugar de vigilar cómo se marcaba la boleta, optaban por ver con cara de antojo al funcionario de casilla que devoraba una torta. Tener hambre no debe ser pretexto para la falta de profesionalismo de esos menores.

La cadena de tiendas Soriana y otras que alegremente participaron en la feria del tarjetazo, deben obligarse a dar chamba como cerillos —por supuesto sin sueldo— a los halconcitos fuera de los periodos electorales. Igualmente, los exitosos organizadores de los carruseles priistas deben pasar a una nueva etapa y ofrecer asesoría internacional con la reconocida tecnología mexicana del “volver, volver”.

En fin, que México espera la constante superación de sus hijos y de los tramposos hijos de su resuchi que a fin de cuentan introducen la duda en el ánimo popular.