Investigadores encuentran otras aplicaciones al hipoglucemiante

 

René Anaya

Un medicamento con más de 30 años de empleo en la diabetes, la metformina, podría tener nuevas aplicaciones en el combate a enfermedades relacionadas con daños neuronales e, incluso, con problemas de aprendizaje espacial, según señaló un grupo de investigadores en el número del 6 de julio de la revista Cell Stem Cell.

La metformina, que fue aprobada comercialmente por primera vez en 1972 en Canadá, es actualmente uno de los dos medicamentos hipoglucemiantes orales (que disminuyen los niveles de azúcar en sangre) considerados modelo de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud; además, es el único medicamento que previene las enfermedades cardiovasculares asociadas a la diabetes.

Otras posibles indicaciones

Aunque su empleo para controlar la diabetes tipo 2 (en la que el paciente produce insulina pero no logra regular el nivel de azúcar) comenzó hace 40 años, en realidad su mayor comercialización en nuestro continente sucedió hasta el último lustro del siglo pasado, ya que fue en 1995 cuando salió al mercado estadounidense, una vez que fue aprobado por la Agencia de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).

Desde entonces, se convirtió en uno de los medicamentos de primera elección para pacientes en los que una dieta baja en calorías y el ejercicio no son suficientes para controlar los niveles de azúcar o glucosa en sangre. Por lo tanto, es una de las medicinas más empleadas como hipoglucemiante oral, ya que además tiene una ventaja sobre otros antidiabéticos: no produce por sí sola niveles bajos de azúcar en sangre, es decir que si los niveles son normales no los reduce, por lo que se puede administrar con menos riesgos.

Ahora, de acuerdo con los trabajos realizados por un grupo de investigadores de la ciudad de Toronto, Canadá: Hospital for Sick Children de Toronto, University Health Network y Universidad de Toronto; así como del Johns Hopkins Medical School, estadounidense, se han encontrado evidencias de que la metformina podría tener otras funciones.

Los investigadores Jing Wang, Denis Gallagher, Loren M. DeVito, Gonzalo I. Cancino, David Tsui, Ling He, Gordon M. Keller, Paul W. Frankland, David R. Kaplan y Freda D. Miller estaban interesados en averiguar de qué manera las células madre del cerebro se desarrollaban y diferenciaban para crear nuevas neuronas (neurogénesis).

En su estudio habían investigado la vía metabólica de la aPKC-CBP, que intervienen de manera importante en la producción de nuevas neuronas, ya que la CBP (Proteína de Enlace a CREB) es un coactivador de la transcripción, que regula la transcripción de genes, y la aPKC (Proteína Atípica Quinasa C) es un factor fundamental en el desarrollo de precursores de neuronas embrionarias.

Un crecimiento inesperado

Esa misma vía metabólica (aPKC-CBP) había sido estudiada por Fredric Wondisford pero en las células del hígado, para descubrir el mecanismo de acción hipoglucemiante (reducción de glucosa en sangre) de la metformina. Por esa razón, Miller y colegas consideraron importante estudiar la acción de ese medicamento en las neuronas; con ese fin, colocaron en metformina un cultivo de precursores de las neuronas y observaron que se activaba la aPKC, con la fosforilación (mecanismo bioquímico de regulación de la actividad de las proteínas) de la CBP, lo cual promovió la diferenciación del precursor neuronal de las células madre para crear neuronas.

“Estaba claro que el sitio de fosforilación tenía un papel importante en el metabolismo de la glucosa en el hígado, pero el hecho de que realmente cambiara el programa de desarrollo de las células madre neuronales fue sorpresivo”, consideró Wondisford.

Efectivamente, fue sorprendente, ya que Miller y colegas encontraron que la metformina contribuye a la creación de neuronas en cultivos de tejidos de ratones y seres humanos, específicamente promueve el crecimiento neuronal en el bulbo olfatorio y en el hipocampo de los ratones adultos. Más aún, los ratones a los que se les administró metformina mejoraron su memoria espacial, que es de gran utilidad para encontrar la salida de laberintos.

El hallazgo de esta nueva función de la metformina, que ya se ha probado que no tiene graves efectos secundarios y que además no reduce los niveles de azúcar en personas no diabéticas, podría ser aplicado dentro de poco tiempo, siempre que se compruebe con otros estudios su eficacia para promover la neurogénesis.

Los investigadores refieren que los principales beneficios podrían ser para personas que sufrieron una lesión cerebral, como un daño físico o los problemas que se producen a consecuencia de la radiación de tumores; también debería estudiarse si en el ser humano puede contribuir al aprendizaje espacial. Por lo pronto, se ha abierto un nuevo campo en la investigación de la neurogénesis.

reneanayas@yahoo.com.mx