Gerardo Yong

Lo que hace diferente a un lugar turístico en México para los visitantes extranjeros no sólo es la fama, sino la importancia que tiene en la historia nacional. Es por ello, que prefieren sitios que combinan el descanso y la tranquilidad con el conocimiento y la cultura y eso, es algo que pueden encontrar en el sistema de haciendas que existe a lo largo de nuestro país.

En el caso de la ex Hacienda San Miguel Regla, se trata de un lugar que ofrece esparcimiento, cultura y conocimiento histórico de una parte importante en la historia mexicana. Es visitado no sólo por el público en general, sino por personalidades diplomáticas que buscan estas características reunidas en un solo espacio. La Hacienda fue una forma de producción traída por los españoles durante el periodo de la colonia. Su propósito era la explotación de grandes porciones de tierras como las que prevalecen en México, principalmente en la zona centro del país, donde las llanuras se extienden sinfín en el horizonte.

Haciendas especializadas

Esta forma de producción fue el resultado de la creciente demanda de productos agrícolas y ganaderos que se inició a finales del siglo XVI y se acentuó a lo largo del XVII, a tal grado que la hacienda se convirtió en un dominio pleno sobre los recursos naturales de la zona donde estaba establecida. También era poseedora de la fuerza laboral, es decir de los trabajadores indígenas, así como de los mercados de la región, de los cuales era su principal abastecedor y proveedor. Muchas de ellas, se especializaron pasando desde las ganaderas, azucareras, y de cacao, hasta las henequeneras y, por supuesto, las mineras.  La ex Hacienda San Miguel Regla estuvo dedicada a este último sector, sobre todo a la explotación de la plata, y es considerada como una de las más importantes del estado de Hidalgo. Está ubicada en el valle de Huasca, que forma parte del circuito turístico denominado “Pueblos Mágicos”. Actualmente se conserva parte del casco, habilitado como un hotel con habitaciones y villas construidas entre bosques y estanques; muchos de ellos fueron ocasionados por las minas que, al quedar agotadas, fueron recuperadas por las aguas subterráneas.

Fortaleza de la riqueza

Una visita a este lugar resulta educativa por cuanto el visitante puede recorrer las instalaciones de los hornos en los que se separaba la plata de las impurezas a las que están asociadas su extracción. Las enormes y gruesas paredes de piedras permanecen como vestigios mudos de la exhaustiva minería que prevaleció en el Valle de Huasca y que dieron un gran poderío a las haciendas mexicanas. La de San Miguel Regla perteneció a Pedro Romero de Terreros, quien se convirtió no sólo en el hombre más influyente, sino en el más rico de la época virreinal. La hacienda es prácticamente una fortaleza que refleja la riqueza acumulada por su propietario y que permite conocer e imaginar, en el mismo sitio, cómo era la vida de los trabajadores, sometidos a una intensa labor para amalgamar el mineral en los extensos patios, muchas veces con consecuencias mortales a su salud. Es por ello, un lugar histórico en el que confluye la herencia de la España medieval y del casta indígena, de cuya mezcla surgiría el México actual.