Nuevas formas de interlocución

Carlos E. Urdiales Villaseñor

Frecuentemente utilizamos el adjetivo fáctico al referirnos a poderes económicos, casi siempre empresariales o incluso sindicales, que compiten con los poderes constitucionalmente contemplados. En el ahora convulsionado sector de las telecomunicaciones, a las televisoras Televisa y TV Azteca se les etiqueta así, como poderes metaconstitucionales, e incluso se define como telebancada al singular número de personajes que serán legisladores y que provienen de estas empresas.

Una telebancada o un grupo de diputados del sector campesino, o del laboral, o con nexos menos llamativos con la industria minera, o con líderes sindicales, son considerados por muchos como emisarios del mal. Como aquéllos que rompen el deber ser de nuestros representantes populares que, de manera ambigua, deben representar a su entidad en el caso de los senadores, y a los habitantes de cierto distrito en el caso de los diputados.

¿Cómo se representa esta utopía? A base de colectivos. De intereses de grupos o sectores que tienen legítimo derecho a que alguien vele por sus derechos y deseos.

La realidad política nacional abre espacio a nuevas formas de interlocución entre los poderes del Estado y la sociedad representada en esos grupos donde el cabildeo cobra particular relevancia. En Estados Unidos la figura del cabildero es muy asimilada y se conoce por aquéllos que, cobrando honorarios profesionales a sus representados, se encargan de recabar, organizar y presentar información que oriente en un sentido la decisión del representante popular. En México la figura ha existido desde hace años, pero de manera vergonzante, cabilderos de clóset diríamos.

Hace unos días se llevó a cabo el primer foro El cabildeo profesional en México, donde profesionales agrupados en la Asociación Nacional de Profesionales del Cabildeo argumentaron a su favor que esta labor permite mayor y mejor participación social en la toma de decisiones, haciendo transparentes los beneficios y perjuicios de determinadas disyuntivas.

Las polémicas nutridas en redes sociales sobre el sector telecomunicaciones, internet, las cigarreras, los sindicatos, el campo, los jóvenes, la educación y los que usted guste sumar, adquieren otro músculo cuando dejan la estridencia producto de la convicción, y se tornan en expedientes bien armados y articulados para defender esas convicciones sobre lo apropiado o necesario de alguna determinación. Que la figura del cabildero adquiera relevancia y carta de naturalización entre la sociedad más informada y participativa de este país es importante por los beneficios que trae siempre la razón sobre la pura pasión, en cualquier debate que merezca, la atención del país.

Lo que el ingeniero unió, el Peje lo separó

Inevitable voltear a la salida de Andrés Manuel López Obrador del PRD. Lo que el 5 de mayo de 1989 surgió para ya no tener izquierdas divididas en México ha sucumbido ante el liderazgo y protagonismo político, legítimo por demás, del dos veces candidato a la Presidencia.

Y como decíamos la semana pasada, Andrés Manuel 2018 ya está en marcha, Morena todavía no es partido pero ya tiene candidato.

 

 

Pausa en radio. Por las noches en Barra de Opinión de Azteca 13, cada semana aquí y en Diario 24 Horas, también en www.diariociudadano.com.mx y en twitter @CarlosUrdiales