Gerardo Yong
Chipre ha sido un actor muy importante a lo largo de la historia. Debido a su estratégica ubicación geográfica frente a las costas de Turquía, Siria, Líbano, Israel, Egipto, esta isla fue muy codiciada por distintas potencias antiguas como los fenicios, los asirios (Siglo VIII a.C.), egipcios (Siglo VI A.C.) y los persas (Siglo V a.C.). Esta última civilización imperó durante varios siglos, pese a varios intentos de rebelión por parte del reino de Salamina (rey Onisilos, 499 a.C; Evágoras, 345 a. C.), la ciudad-reino chipriota más fuerte que intentaba sacudirse el dominio persa, sin lograr imponerse. Fue hasta el 331 a. C. cuando Alejandro Magno logró liberarla y con ayuda de la flota chipriota conquistó Fenicia.
En el Siglo VII, los ejércitos árabes de Siria y Egipto realizaron numerosas incursiones en la isla: el objetivo era arrebatársela al imperio bizantino, el cual contaba con una gran ventaja estratégica que le permitía monitorear planear ofensivas desde este punto. Durante las Cruzadas, quedó más que demostrado que Chipre era el principal bastión para impulsar las
Incursiones en Tierra Santa.
En 1191, Ricardo Corazón de León, al frente de la Tercera Cruzada la conquistó impidiendo que los ejércitos árabes la usaran como cabeza de playa para el aprovisionamiento de sus navíos y tropas. En 1570, el Imperio Otomano se apropió de la isla, bajo su dominio, se sometió a la población grecochipriota a una brutal política de obediencia que incluía la conversión forzosa al Islam.
Los otomanos perdieron el control de Chipre después de la Primera Guerra Mundial y en 1925 pasó a ser colonia británica. Una guerra de guerrilla a partir de 1931 puso contra la pared a los ingleses por haber rechazado la Enosis, la integración con Grecia, país con el que Chipre compartía vínculos comunes de idioma, religión y costumbres. Los saboteos rebeldes debilitaron tanto a las fuerzas británicas que en 1960, se vieron obligados a conceder la independencia a los chipriotas, a cambio de mantener su presencia militar en la zona.
En 1974, Turquía aprovechó un golpe de estado contra el arzobispo Makarios, orquestada por la Junta de Generales de Grecia. Ankara invadió la isla bajo el pretexto de proteger a la población turcochipriota y, desde entonces, mantiene bajo su poder el 37% del territorio, donde ha practicado un sistema colonial represivo contra los llamados enclavados, la población grecochipriota que se quedó después de la invasión. Para fortalecer su ocupación, mantiene a más de 40 mil soldados y ha trasladado a más de 115 mil colonos turcos para poblar la llamada República Turca del Norte de Chipre, la cual sólo es reconocida por Ankara.
Chipre es un miembro de la Unión Europea desde 2004, sin embargo, sigue dividida, pese a los intereses de Turquía por ingresar al mismo bloque. Actualmente detenta la presidencia eurocomunitaria en un momento muy difícil, ya que la región atraviesa por una dura crisis económica y financiera ocasionada por los altos niveles de deuda privada y pública mundial. Por curioso que parezca, esa crisis empezó por Grecia, país con el que comparte historia y tradición y al que ahora Chipre tiene que unirse para compartir el rescate bancario de su ex compañero de la Enosis. De aquel que, a raíz de un golpe de estado en la isla, ocasionó la división de su territorio al permitir que un tercero lo pudiera invadir.

