Los yerros se acumularon
Teodoro Barajas Rodríguez
El ocaso marca la ruta final, ya la administración pública federal está en el último tramo. No es imprescindible esperar hasta el próximo primero de diciembre para evaluar o hacer un recuento porque éste ya se hizo el primer domingo de julio del año en curso. La gran mayoría de votantes expresaron su desdén en las urnas, de manera sensata y civilizada. La alternancia registra otra sustancia morfológica, esperamos quede de fondo también.
Los doce años de administraciones panistas ya son parte de nuestra historia reciente con sus yerros y aciertos, más los primeros que los segundos. Destronar el panismo es una manifestación de inconformidad legítima porque el actual modelo gubernamental careció de tácticas y estrategias adecuadas, resultaron insuficientes las actuales.
Novedades en los últimos informes de gobierno son fácilmente perceptibles porque ya no es el día del presidente como antaño se hizo y llegaba a extremos cursis, a remedo de cortes de opereta.
Atrás quedaron los años de los informes de Gobierno federal que culminaban en fiestas faraónicas para que el ungido proclamara sus verdades en medio de una gran simulación, los cortesanos se multiplicaban por doquier, la lluvia de confeti y papeles rubricaban esa apoteósica fecha. Hoy sólo los recuerdos quedan, la nostalgia por el autoritarismo envuelto en ogro filantrópico.
El presidente Felipe Calderón Hinojosa ha presentado su último informe, ha pedido respaldar a su sucesor Enrique Peña Nieto por encima de diferencias, lo dice el mandatario que siempre se refirió al “pasado corrupto” y que no disimuló su fobia contra el PRI. Loas de la democracia, dirán algunos.
Al presidente Calderón se le habrá de recordar por la lucha contra el narco y todas sus consecuencias. Esa guerra se ha traducido en una larga lista de muertos, mensaje sanguinolento de una iniciativa fundada pero mal operada, le correspondió un periodo drástico en la economía mundial porque el neoliberalismo concluyó empobreciendo, expoliando y acrecentando miserables por los cuatro puntos cardinales. Nadie escapó al efecto depredador de esas líneas del mercado.
La percepción imperante de una gran mayoría es negativa con respecto al mandato sexenal de Calderón, no es gratuito que el PAN haya descendido dramáticamente hasta un lejano tercer lugar debajo del PRI y los partidos del bloque izquierdista.
Doce años en el poder desgastaron a los panistas, ahora enfrascados en la disputa interna por hacerse del control de las estructuras partidarias, en el horizonte se pronostica una larga suma de tropiezos.
Hubo avances en materia de salud, así como en infraestructura pero no fue suficiente, la política de comunicación de la Presidencia de la República no fue la mejor. De nueva cuenta llega la alternancia para definir otro rumbo, otras expectativas y una esperanza diferente.
En la última docena de años los yerros se acumularon, de hecho la elección del 2006 siempre quedará con la sospecha por ser un resultado atípico si ubicamos el contexto de lo acontecido previo a esos comicios turbulentos, oscuros y con una alta dosis de manipulación.
Una buena idea tuvo el presidente al combatir a los criminales, pero los resultados no son los que se esperaban, más bien la violencia creció exponencialmente, actos terroristas como el acontecido en la Plaza Melchor Ocampo de Morelia hace algunos años y ese largo rastro de sangre en diversas regiones del país lo ilustran, fue una estrategia fallida.
