Daniela Donaji Corona Hernández

Gabriela clavo y canela es una excelente y cautivadora novela, en la cual nos encontramos con un conjunto de historias que giran en torno a un apasionado romance, en estas historias podemos visualizar la vida de un pueblo que se encuentra en vías de ser una urbe. Observamos las luchas políticas, la ideología popular, su economía en general y en particular la problemática de las plantaciones de cacao, las costumbres, en fin, la vida diaria de Ihéus, su lenta evolución a la “modernidad” y, como eje central, su autor, el brasileño Jorge Amado, nos permite apasionarnos por una historia de amor poco convencional.

De entrada, en las primeras páginas, podemos percibir ese ambiente de tierra todavía indómita, el novelista nos inmiscuye en el pueblo de Ilhéus tras la noticia de que un “coronel” (se llama coronel a los muy ricos, a los dueños de grandes propiedades) ha asesinado a su esposa Sinhazinha y su amante Osmundo Pimentel, también desde el inicio, Jorge Amado nos abre el panorama de un pueblo que se encuentra en camino de la urbanización, no hay mejor ejemplo para destacar este hecho que la conexión con el transporte público de Ilhéus con Itabuna y brindarnos de esta forma (con el asesinato por infidelidad y la unión de dos poblaciones) una dualidad que se desarrollará paralelamente a lo largo de la novela.

Podemos recalcar este contraste entre barbarie y civilización, a través de la batalla política que se ocurre en Ihéus, puesto que Ramiro Bastos nos brinda una formidable imagen de los inicios del pueblo, ya que se trata de un “coronel” que se hizo de tierra a punta de balazos, en contraste con esta figura, vemos a su adversario Mundinho Falcão, un acaudalado comerciante que busca el progreso de la ciudad, ambos personajes encarnan el conflicto político que aparece en la novela.

La economía del pueblo es de fácil indagación, ya que se nos dice desde un principio  que se trata de Ilehus, la capital del cacao, el lugar más próspero de la región, situación que propicia la llegada de individuos de otras regiones con la finalidad de encontrar una mejor forma vida, como es el caso de Gabriela, quien llega al pueblo con la esperanza de conseguir un empleo como cocinera, de igual forma esta abundancia de cacao atrae a inversionistas, como lo es Mundinho Falcão, quien está interesado en quitar el banco de arena que impide que barcos de mayor calado puedan atracar en Ilhéus y obliga a la triangulación comercial imperante hasta entonces. Este evento nos muestra el abismo que divide la barbarie de la civilización y funciona como un parteaguas.

Con la llegada de Gabriela, mulata de belleza excepcional, el lector comienza a realizar una serie de conjeturas respecto a ella y Nacib, un brasileño de origen sirio dueño del bar Vesubio, no obstante cuando el negocio de Nacib se ve amenazado por la falta de cocinera, Gabriela llega mágicamente para salvarlo de la desgracia y no solo eso, sino que también logra conquistar su corazón por medio de sus suculentos guisos. Son tan minuciosas las descripciones brindadas por Jorge Amado que podemos casi probar las comidas de Gabriela, el sabor dulce y salado de los bocadillos del bar y los desayunos preparados a Nacib, dentro de estas descripciones encontramos guisos que quizás para nosotros son poco conocidos, pero gracias a la pluma de Jorge Amado podemos visualizar y comprender la seducción culinaria que ofrece Gabriela.

Muchos otros personajes llaman la atención, sólo destacaremos dos. Malvina y Josué, el profesor. Él cae en la tentación peligrosa de enamorarse de Gloria, la amante de un “coronel”, enamoramiento, que según las leyes no escritas de la región, podría costarle la vida. En lo que respecta a Malvina, se trata de una hija de familia que decide ir en contra del canon, atentando contra el orden social, con el fin de lograr su independencia; todo esto lo advertimos a través de la reflexión en la que nos sumerge Amado, sitúa a esta joven en las rocas, justo después de la golpiza que el padre le ha propinado, dejándonos percibir en sus palabras las ansias de liberación y de ser ella misma para no caer en la monotonía y la infelicidad del matrimonio, como es el caso de su madre.

Desde el primer momento la novela nos “engancha”, nos sumerge y nos ondea entre sus hojas, ya que por momentos nos muestra sucesos rutinarios de la vida del pueblo, y en otros nos aprisiona entre las infidelidades, rumores, sospechas e intrigas; sin embargo, el momento cúspide es cuando encaramos el amor de Nacib, debido a que se nos plantea, primero, un amor por las especies utilizadas por Gabriela, y finalmente, es ella la que se convierte en la especia favorita de Nacib, el factor central en este romance es la sensualidad con la que se pinta a Gabriela, es su cautivadora piel canela con olor a clavo lo que atrapa a los hombres y, de paso, al lector.

El autor describe la fascinación de Nacib por esta mulata, de manera que podemos llegar a sentir lo terso de su de su piel e incluso inhalar ese embriagante olor a clavo, y con la misma sensualidad y precisión, Jorge Amado nos crea la silueta de Gabriela como una mujer completamente libre, a salvo de prejuicios o ataduras sociales, semejante a una flor silvestre; podemos resumir los conflictos en el matrimonio de estos personajes con las palabras de Fulgencio: “hay ciertas flores, que son hermosas y perfumadas mientras están en los tallos, en los jardines.  Cuando  se las pone en jarrones, aunque sea de plata, se marchitan se mueren”[i] justamente esto es lo que pasa en las páginas de la novela con Gabriela: en el momento en el que se le niega su propia naturaleza, su ser se va a pique. No obstante, no puede dejar de ser del todo ella e incurre en una falta, la infidelidad, en respuesta, -al revés del coronel Jesuino Medonça, que asesina a Sinhazinhay su amante-, Nacib no mata a Gabriela, no sólo porque la ama, sino porque es un hombre inteligente y sobre todo porque las costumbres han cambiado, así luego de la anulación del matrimonio y los conflictos que esto lleva consigo, el amor vuelve a renacer pero como algo puro, no intervenido por los parámetros sociales.

El autor cierra con broche de oro al hacer mención del arresto del coronel por haber matado a su esposa, dejándonos en claro que la barbarie ya no predomina en el pueblo.



[i] Jorge Amado. Gabriela, clavo y canela. Madrid, Alianza editorial, 2009. Pág. 367..