Por algo se empieza

Christián Gutiérrez

Este pasado 15 de septiembre, la gente regresó a la ceremonia del Grito de Independencia. Se vio un centro histórico de la ciudad de Morelia lleno de familias que disfrutaron del rito que aún es capaz de convocar a la unidad nacional y devenir en un Estado cohesionado y quizá más eficaz.

Esto se puede explicar desde diversos puntos de vista y con múltiples matices, sin embargo, hay un elemento de análisis que seguramente será coincidente: la gente poco a poco recobra la confianza y eso es un gran inicio.

Desde luego, esto no tiene que ver con gobiernos o gobernantes de uno u otro color, pues es evidente que la gente aún no percibe cambios sustanciales en la mayoría de los gobiernos de la república mexicana. En México, la gente exige una democracia de resultados, pero aún seguimos atorados en una democracia electoral y procedimental.

Pero el hecho más significativo de este pasado Grito de Independencia es que los morelianos mostraron que comienzan a sentirse más libres y que asimilan la tragedia del 15 de septiembre de 2008, en la que se vivió el primero de los actos terroristas en la historia de México, cuando estallaron granadas en la plaza Melchor Ocampo y en la avenida Madero de la capital michoacana, que asesinaron a casi una decena de personas e hirieron a más de una centena.

La tragedia de hace cuatro años aún no se olvida, pues generó demasiado miedo en las personas. En ocasiones, ese sentimiento parecía convertirse en psicosis colectiva, ya que la gente manifestaba de manera clara una perturbación angustiosa del ánimo, porque se creían expuestos a un riesgo o daño real o imaginario.

La perturbación mental o paranoica de los michoacanos fue el lastre que distinguió la vida social en la entidad, por lo menos desde septiembre de 2008 y hasta hace unos meses, porque ahora comienza a disminuir de manera significativa esta alteración en la mente de miles de personas. Tengo la impresión de que hoy los michoacanos sienten menos miedo.

El pasado sábado 15 de septiembre estuve presente en Palacio de Gobierno, durante la ceremonia del Grito que conmemoró el 202 aniversario del inicio de la revolución de Independencia de México, y la sensación que viví fue grata cuando observé llena la plaza pública a pesar de una lluvia pertinaz que arremetió pocas horas antes.

No creo que este fenómeno social sea el triunfo absoluto de alguien. Lo que sí creo es que las circunstancias políticas de hoy son distintas y mucho más favorables para mejorar la psicología del colectivo. Me parece que la gente comienza a vivir un despertar que mucho puede significar para salir pronto de los problemas que aquejan la entidad.

Además, percibí al gobernador de la entidad, Fausto Vallejo, consciente de la historia por la que atraviesan sus paisanos, pero logró hacer suyo el ánimo social al salir al balcón principal de Palacio, para dejarse ver y saludar al pueblo michoacano que buscaba desde hace años, a un aliado y amigo como gobernador.

Celebro este despertar de los michoacanos, y aunque por el momento sólo me significa el inicio de algo, ser inicio ya es algo.

El autor es politólogo.

Twitter: @christian_gtz