Realidad política

René Avilés Fabila

Hasta hoy, el IFE ha dado muestras de cordura y sentido de la realidad, no ha caído en las trampas de las llamadas “izquierdas”. Todo su trabajo y el del Tribunal Electoral apuntan a que pronto declararán presidente electo a Enrique Peña Nieto.

El PAN, ante tal panorama, parece resignado a pesar de las declaraciones pobres y desmesuradas del señor Gustavo Madero.

El PRD es otra cosa, intenta ocultar su lado violento y dice aceptar el fallo que corresponda al pasado proceso, pero todos saben que no será así, que está preparando una serie de movimientos con la idea de provocar una “revuelta” (el término es de Zambrano) y obstaculizar el trabajo del nuevo mandatario.

En el fondo, lo que está haciendo es dilapidar el capital político que obtuvo con el pasado proceso electoral: más de quince millones de votos.

El futuro inmediato es visible. Peña Nieto será presidente, y Andrés Manuel López Obrador, ya lejos del PRD, con únicamente sus seguidores más radicales, los del Yo Soy 132 y algunos sindicatos, saldrá a las calles. No será ni siquiera una revuelta sino un simple alboroto. Ahora los perredistas más conspicuos piensan en el 2018 y en la posibilidad de ser aspirantes a la candidatura presidencial. De hecho, ya Marcelo Ebrard declaró que en cuanto deje el cargo comenzará a trabajar para ser al menos candidato a vivir en Los Pinos.

El IFE ya avaló los gastos de campaña y precisó que el PRD fue quien más gastó (contra lo que imaginan sus partidarios) en publicidad y por ello, por rebasar las cuotas, recibió la mayor multa. La más baja fue para el PRI y el partido que no recibió ninguna multa fue el Verde Ecologista.

Algo parecido avanza en los trabajos realizados a petición del PRD. Hasta hoy, no han encontrado pruebas de irregularidades graves y los nuevos conteos han dado unos cuantos votos más al PRI. Para colmo, no tomaron en cuenta a las aves de corral, a los chivos y borregos que la ausencia de imaginación política de Ricardo Monreal y López Obrador llevaron hasta las oficinas del Tribunal Electoral.

Las cifras definitivas ya consideran la mayoría de los diputados para el PRI, 207 legisladores, 35 menos que en la anterior. Asimismo, en el Senado, estará representado por 52 personas. El PRD se contentará con 100 diputados y 22 senadores, de allí su temor ante la posibilidad de que de pronto (con el PAN nunca se sabe cómo actuar) el PRI podría obtener votos para sus propuestas de reformas de una eventual alianza con los legisladores panistas. Total, si ya el PAN se unió al PRD para conquistar gobiernos estatales, ¿por qué no ahora con el PRI? La política, nos dicen los que la practican, es el arte de hacer alianzas.

Si el PRD no asume una conducta más seria e inteligente en relación a las exigencias de un puñado de radicales fuera de tiempo, perderá más todavía. A sus graves problemas internos, les añadirá el andar todo el tiempo atrás de un caudillo en franca caída. López Obrador jugó un papel importante, ya es tiempo de que se retire. Tal como lo hicieron con Cuauhtémoc Cárdenas y para alejarlo lo nombraron líder moral del partido, ahora pueden repetir la dudosa hazaña y convertirlo en líder moral número 2 del PRD, y permitir que sean otros los que le den a ese problemático partido la posibilidad de ser un organismo de izquierda real y no ser manejado por expriistas resentidos.

 

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