Entrevista a Elvira García/Autora de Ellas, tecleando su historia
Eve Gil
Elvira García (ciudad de México, 1952), graduada de la escuela de periodistas Carlos Septién, no sólo es una talentosa periodista, con casi cuarenta años de trayectoria. Posee virtudes morales difíciles de encontrar: capacidad para admirar a sus colegas, algo que deja suscrito en su más reciente libro Ellas, tecleando su historia (Grijalbo, 2012) donde reúne entrevistas con catorce mujeres periodistas cuyo rango de edad va de los 29 a los 70 años, publicadas originalmente, en versiones mucho más breves, en la revista Zócalo.
La opinión de Granados Chapa
“El hilo conductor de estas entrevistas es mi admiración hacia ellas —señala Elvira—, hacia su trabajo y sus personas. Me dicen que no es común que entre periodistas se admiren, no había pensando en ello, pero siento mucha satisfacción de ser periodista, tengo mi miedo bajo control y no tengo problema en reconocer a otras colegas que han venido tecleando e investigando por años.”
María Elvira García Espinosa de los Monteros, su nombre completo, dedica este libro a dos personas fundamentales en su vocación periodística: su padre —el cronista Melesio Melitón García— y Miguel Angel Granados Chapa (1941-2011), quien alcanzó a escribir el prólogo antes de su lamentable deceso. Señala Granados Chapa que aunque oficialmente Elvira inició su trayectoria en la revista La Familia, ofreció su trabajo a las redacciones donde su tarea fuera apreciada.
“Especializada en entrevistas —escribió don Miguel Angel—, se interesó también en la comunicación como un fenómeno en sí, y dio identidad a una columna llamada «Medios de por medio», aparecida con regularidad durante mucho tiempo en El Universal, y es el tema al que se aproxima en La República de las Letras, el programa dominical que hace al alimón con Humberto Musacchio en Radio Red”.
Actualmente, Elvira cuenta con su propio programa, Entre Nos, en la misma estación de radio, el cual se transmite los viernes a las 10 de la noche y donde podemos disfrutarla en su faceta de entrevistadora.
Periodistas de “talacha”
“Los libros más audaces y arriesgados de los últimos tiempos han sido escritos por mujeres—señala Elvira totalmente convencida. Al margen de cualquier discurso de género, no puedo sino estar de acuerdo con ella—: La mujer, como dice Marcela Turati, tiene que llegar a extremos para ser respetada. Ellas optan por explorar las entretelas de las decisiones políticas que repercuten en hechos sangrientos como los que vivimos actualmente. Son las que se introducen en las consecuencias de tales decisiones. Generalmente nadie nos lo pide, pero nos empeñamos en demostrar qué tan capaces somos.”
“En los hombres es muy normal que estén en el periodismo, ellos lo empezaron —prosigue— y si bien las mujeres incursionaron en él a partir del siglo XVIII, no eran lanzadas. Es más bien a partir de la década de los cuarentas del siglo XX que las mujeres empiezan a exponerse más, y creo que han empezado a destacar sin grandes alharacas.”
Las autoras incluidas son Ana Lilia Pérez, Anabel Hernández, Dolia Estévez, Beatriz Pereyra, Alicia Salgado, Blanche Petrich, Adriana Malvido, Ximena Ortúzar, Sara Lovera, Anne Marie Mergier, Dolores Cordero, Stella Calloni, Marcela Turati y Lilia Saúl Rodríguez.
Por supuesto, hay mujeres que no están aquí, que lo ameritarían, como María Luisa Mendoza o Elena Poniatowska, pero Elvira se fue más por las que hacen su “talacha” en forma más, digamos, a la sombra.
De cualquier manera, le insisto a Elvira, eché de menos a Sanjuana Martínez y a Lydia Cacho, a lo que responde con total sinceridad:
“Sanjuana sí fue entrevistada, pero desistí de incluirla porque se encontraba en curso su demanda con Proceso, y algunas de las preguntas que le hice la incomodaron mucho. Para no ir más lejos: intentó censurarme y me pareció inconcebible que una colega le pidiera a otra lo que no concebimos en los entrevistados, y ella, de plano, me amenazó con demandarme si publicaba la entrevista. Lydia no es de periódico, es muy respetable y admirable por lo que ha destapado y tiene mucha presencia en los medios, pero no ha sido reportera, y mis entrevistadas han sido, esencialmente, reporteras. Digamos que Lydia es una periodista atípica.”
Persuasivas y “llegadoras”
Contrario a lo que pudiera suponerse, algunas de sus entrevistados confesaron a Elvira que el hecho de ser mujeres les facilitaba su trabajo de investigación: “Quizá porque somos seductoras natas, y no lo digo en un sentido sexual. Me refiero a que somos más persuasivas, más suaves, más amables, más llegadoras; inspiramos más confianza.”
Todas las entrevistadas de Elvira, desde la más joven hasta la más madura, desde la que ha abierto cloacas de políticos hasta la que pertenece a la fuente deportiva o a la cultural, han sido demandadas judicialmente sin excepción.
“Sí, por lo mismo les pedí que revisaran sus entrevistas, por si consideraban que alguna de sus declaraciones podían provocarles más problemas, pero son mujeres muy valientes.”
Tres casos singulares
Le comento a Elvira que una de sus entrevistadas llamó poderosamente mi atención: Beatriz Pereyra, acaso la única reportera de la fuente de deportes que va mucho más allá de comentar jugadas y del fanatismo ramplón que caracteriza a estos reporteros, y es acaso la única que ha dejado al descubierto las corruptelas que cunden en este ámbito, entre otros, el abuso sexual del que fueron objeto las jóvenes del equipo de clavados por parte de su entrenador, Enrique Rueda.
Pero la que más impactó a la propia Elvira, y no es para menos, fue Marcela Turati, la misma que ha retratado en libros y reportajes la pesadilla de criminalidad que se vive en Ciudad Juárez.
“Fue una entrevista entrañable y dolorosa para ambas. Fue una especie de terapia para ella. Nunca le habían preguntado cómo regresa de esas coberturas tan duras, en qué condiciones está su alma y su espíritu después de contemplar tanto horror.”
Otra que conmovió mucho a Elvira fue Ana Lilia Pérez, una jovencita de voz dulcísima y rostro inocente que destapó, literalmente, la caja de Pandora del emporio gasero Grupo Zeta.
“Parece muy tierna y vulnerable, así que lees su trabajo y no lo puedes creer. Cuando la entrevisté estaba en su momento álgido de la demanda contra ella por parte del Grupo Zeta, aunque ya había muerto [Juan Camilo] Mouriño. Yo ya la quería adoptar (risas), tengo una hija de la edad de ella.”
Pero hay algo que se lee entre líneas en cada una de las entrevistas… o no tanto: la libertad de expresión, de la que tanto se vanaglorian nuestros gobernantes, no es tal.
Más libertad a alto costo
“El margen de libertad de expresión —dice Elvira— se ha ampliado de los años 60 para acá, hemos dado algunos pasos, pero los costos son altos. Pareciera que la ley de transparencia es una herramienta para ir a buscar la verdad y resolver muchas dudas acerca de cómo manejan las finanzas los gobiernos o por qué se toman ciertas decisiones, pero en los hechos es difícil encontrar la información.”
Para concluir, le pregunto a Elvira a quién le hubiera gustado incluir en Ellas, tecleando su historia:
“¡A Oriana Fallaci!, siempre he sido su admiradora y ha sido una gran influencia para mí en tanto entrevistadora.”
