Gran sorpresa ha causado en los medios literarios que Antonio Alatorre, el filólogo, haya aparecido, por desgracia luego de su muerte, como novelista. La obra maestra en miniatura se titula La migraña y aquí, en La cultura hoy, mañana y siempre, suplemento en línea de la revista Siempre, se comenta con franca admiración.

Raúl Reyes Aguilar tuvo la audacia de equiparar las letras de José Alfredo Jiménez, el cantor popular, con los principios del amor cortés de los trovadores de la Edad Media, lamentablemente la extensión del texto, inédito todavía, impide que podamos presentar al lector esta propuesta; sin embargo, quisimos ofrecer una primicia donde se plantea que frente al machismo sin cuartel de la canción ranchera anterior de tono bravío, el hombre en la poesía de José Alfredo aparece vulnerable y sin que se avergüence o mengüe su hombría por rogar o llorar por una mujer. La identificación del mexicano con las canciones de José Alfredo es tema para la psicología e incluso para la sociología.

La devastación de zonas arqueológicas y monumentos históricos llevó a investigadores del Instituto de Antropología e Historia a demandar la destitución del director del INAH Alfonso de Maria y Campos e incluso a acusar de complicidad a Felipe Calderón. La causa, en opinión de Magdalena Galindo, proviene de la comercialización y el arqueoturismo, propiciado, a su vez, por el neoliberalismo aplicado a la cultura.

La figura de Gore Vidal es el tema del siguiente comentario, seguido de un breve fragmento: el que inicia su primera novela histórica: Juliano el apóstata. La literatura de Gore Vidal escandalizó siempre a sus compatriotas por su sentido del humor, sus críticas políticas, sus referencias a la homosexualidad, pero sobre todo por la antisolemnidad con que trata a personajes históricos como Washington o Burr.