La influencia de las redes sociales

Obdulio Avila Mayo

El  2012 es un año electoralmente relevante para el continente americano y los resultados lo serán para el mundo. Los mexicanos acudimos a las urnas el primero de julio y los reflectores apuntaron hacia nosotros debido a la expectativa sobre el posible triunfo de la primera mujer en ocupar la Presidencia de México, la llegada de un candidato representante de las izquierdas o que ganara el candidato del partido que estuvo al frente por más de setenta aåños de manera consecutiva, antes del año 2000.

El cuarto trimestre del año se inició con la expectativa de los comicios en Venezuela y el pasado 7 de octubre los venezolanos decidieron que el presidente Hugo Chávez continúe hasta el 2018; con poco más del 54 % de la votación emitida en su favor, Chávez venció al joven abogado Henrique Capriles.

Ahora los ojos están puestos en los Estados Unidos, en una elección que parece muy cerrada. Barack Obama, uno de los presidentes más populares en su país y en el mundo entero, se enfrenta al republicano Mitt Romney. Identificada como la democracia más poderosa del mundo, los Estados Unidos optarán por la reelección de Obama o por darle la victoria a quien, según los sondeos sobre intención de votos, se encuentra a la cabeza y podría dar la sorpresa.

En este año de importantes comicios electorales, en el que se calcula que más de 100 millones de habitantes de América Latina han creado una cuenta en Facebook o en Twitter, las redes sociales resultan también una elección de poder y con poder. Todavía existen algunos escépticos de la influencia de esta “pequeña comunidad” en la política y en la sociedad.

Lo que resulta evidente es que, ahora, las redes sociales aumentan la cantidad de personas que opinan e inciden en la opinión de otros. Los veredictos, juicios y valoraciones viajan prácticamente tan rápido como pueden ser pensadas, o mejor dicho, escritas.

El peso de las redes sociales cobra mayor relevancia cuando lo que ahí se comenta y debate puede traducirse en un resultado electoral que influye no sólo en un país sino en todos aquéllos con los que esa nación tiene tratados comerciales, influencia política y económica.

Actualmente, la clase política no es la única que se encuentra conectada, las campañas, las decisiones, las propuestas se construyen con base en la opinión pública, la democracia se construye desde la base social y aunque los resultados puedan no ser aceptados por todos los jugadores ni por todos los electores, pero los procesos están transformando la manera de hacer y de ejercer política, por lo que las elecciones de los latinoamericanos y en América Latina importan y trascienden a nivel mundial.