Sara Rosalía
Stasia de la Garza, la coordinadora de Literatura del INBA, asegura que Miguel mismo le inspiró que la Capilla Alfonsina fuera el lugar para despedirlo. Desde la una de la tarde del jueves 27 de septiembre, comenzaron a llegar los amigos del editor de Los Contemporáneos para un homenaje de cuerpo presente. El poeta y filósofo Jaime Labastida, en su carácter de Director de la Academia Mexicana de la Lengua, entregó a las hermanas del escritor, las insignias que hubiera recibido el investigador el próximo nueve de octubre, luego de leer su discurso de ingreso a la Academia que era sobre los historiadores de la literatura mexicana del siglo XIX, y que la Academia, al decir de Labastida, va a publicar próximamente.
Emocionado, Labastida leyó el diploma que dice así: “La Academia Mexicana de la Lengua ha designado individuo suyo, como miembro de número, a don Miguel Capistrán, en atención a sus conocimientos lingüísticos y méritos literarios. Para que así conste, se extiende el diploma correspondiente el 9 de septiembre de 2012 en la Ciudad de México”.
Ahí estaban sus familiares: Paca y Julia, sus hermanas, su sobrino y su sobrina política. Después de las palabras de la astrónoma Julieta Fierro, habló y muy bien su hermana Julia, quien recordó a Miguel niño con unas tijeras para papel, regalo de sus padres, y que el futuro investigador utilizó para recortar periódicos. Julia aseguró que ya no recortó los diarios en sus largos años pasados en la Hemeroteca Nacional, la de las calles del Carmen, pero que de algún modo esas tijeras para papel previeron su destino. Se refirió a su hermano como un hombre sociable, pero solitario. Stasia de la Garza, que fue un ángel para Capistrán, con dos de sus amigas de toda la vida acompañaron hasta la carroza funeraria el ataúd de su amigo. También hasta ahí llegaron Alicia Reyes, Jaime Labastida y Felipe Garrido.
El día anterior, en una agencia funeraria de Miguel Ángel de Quevedo, en Coyoacán, donde vivió el investigador sus últimos años, estuvieron Elena Poniatowska y Michael Schussler, quienes recordaban que la semana pasada comieron los tres en casa de Elena. Junto a ellos, también recordando a Miguel, Joaquín Diez-Canedo. Por ahí, sus amigos de Córdoba, Víctor Manuel Contreras y Pepe de la Cabada. Perla Schwartz les daba el pésame a Paca y Julia, las hermanas de Miguel. Carlos Landeros, muy consternado, había estado un rato antes y luego se fue a Cuernavaca, tal vez con la intención de darle la noticia personalmente a Roberto Páramo, quien ahora radica por allá y fue uno de los amigos más cercanos de Capistrán desde la época en que se conocieron en la carrera de Arquitectura y luego optaron por estudiar Letras en la misma UNAM. El crítico de cine Luis Terán, otro de los amigos de juventud de Capistrán, está en un crucero por el Báltico y se enterará sólo a su regreso. Nadie sabe cómo darle la triste noticia.
Nuestro suplemento, La cultura hoy, mañana y siempre estaba preparando un número dedicado todo a Miguel Capistrán para el 9 de octubre que sería su ingreso a la Academia, que, como dijo Jaime Labastida, lo tenía muy emocionado.
Es extraño, me comentaba la esposa de su sobrino, en septiembre de 1985 se fueron dos de sus hermanas y uno de sus sobrinos, en septiembre del año pasado falleció “la Güerita”, su mamá, y el martes 24 de septiembre Miguel.
Al darle la noticia al escritor Sergio Fernández, su maestro, luego de hacerse repetir la noticia, respondió de inmediato con triste voz “en el Paraíso lo van a salir a recibir Los Contemporáneos”. René Nájera estaba consternado e incrédulo porque estuvieron hablando por teléfono unas horas antes y Pável Granados, quien recopiló, con Miguel, una antología de la poesía de la revolución, subió a internet un texto breve de inmediato y Claudio R. Delgado prometió un texto para el próximo número y me dijo: “como escribí para el suplemento, nos estamos quedando solos” en referencia a que los hombres de cultura amplia, renacentista, como Solana o Torres Bodet, como Ernesto de la Peña o Miguel, nos han ido dejado. Tayde, una de las discípulas de Miguel Capistrán, me comentó que pronto iba a haber una exposición sobre Antonieta Rivas Mercado y un libro con su obra. Como es sabido, una de las batallas de Capistrán era que se reconociera no sólo como mecenas, sino como parte del grupo de Contemporáneos por derecho propio a Antonieta.
Como es sabido, Capistrán rescató la obra de Jorge Cuesta, dispersa en diarios y revistas para formar los tres volúmenes, editados por la UNAM, que reúnen la poesía y los ensayos políticos y literarios de Cuesta, quien. como Miguel, era de Córdoba. La obra completa de Xavier Villaurrutia, revisada y aumentada, apareció en nueva reedición del Fondo de Cultura Económica. Rescató igualmente la poesía y la prosa de José Gorostiza con prólogo de Jaime Labastida. Recientemente, había igualmente rescatado una obra de Villaurrutia y Celestino Gorostiza titulada Jipi y japa.
