Gabriel Fernández Espejel
El 75 por ciento de los países africanos enfrentan una crisis alimentaria de riesgo elevado o extremo. La firma de análisis Maplecroft advierte que esta situación se enraiza cada vez más, sobre todo en África subsahariana, donde prevalece la pobreza, conflictos armados, movimientos separatistas, grupos terroristas, sequía, mal gobierno y un alto número de desplazados.
El crecimiento económico que ha caracterizado al Continente Negro -las últimas cifras del Fondo Monetario Internacional proyectan un crecimiento anual promedio de más de 5 por ciento en el lapso 2010-2013, aun en medio de la crisis financiera global- no ha sido suficiente para revertir esta problemática, por el contrario la sequía y los altos precios internacionales de los alimentos han apuntalado esta situación.
El Índice de Riesgo de Seguridad Alimentaria, que elabora Maplecroft en conjunto con ONG’s, gobiernos y empresas locales, ubica en alto o extremo riesgo a países que están próximos a padecer hambrunas y revueltas sociales por la escasez de alimentos y los altos precios. Cuatro de las cinco naciones peor ubicadas son africanas (Somalia, la República Democrática del Congo, Burundi y Chad), el tercer lugar lo ocupa Haití.
Por su parte, el Instituto para la Investigación de Políticas Alimentarias Internacionales (IFPRI, por sus siglas en inglés) publicó que al menos 20 naciones en el mundo tienen niveles de hambre alarmantes, la mayoría de éstas se ubican en África subsahariana y el sur de Asia. El Índice Global del Hambre del IFPRI reconoció mayores avances en África que en Asia, aún así los países con niveles más alarmantes continúan estando en el primero.
El IFPRI, en coincidencia con la firma Maplecroft, ubica en lo que llama una situación extremadamente alarmante a Burundi y a la República Democrática del Congo junto con Eritrea. Haití en el Caribe también figura bajo esta categoría. En situación alarmante se encuentran: Etiopía, Chad, República Centroafricana, Sierra Leona, Angola y Sudán, entre otros. En el sur de Asia se distinguen: India, Nepal, Bangladesh y Timor del Este.
El Instituto, con sede en Washington, D.C., advierte que los cambios demográficos, el cambio climático, e instituciones y políticas deficientes conducen a la escasez de alimentos de tal forma que amenazan la producción de alimentos y el medio ambiente donde se producen. Asimismo, señala que la seguridad alimentaria está estrechamente vinculada al desarrollo de tecnologías del agua, energía y el cultivo de tierras, lo que no resulta favorable para las naciones africanas que carecen de ellas.
