Primer paso a la despenalización de las drogas
Humberto Musacchio
La Asamblea Legislativa del Distrito Federal discutirá la legalización de las drogas. El asunto ya pasó por el cabildeo de rigor, pues todas las fracciones están de acuerdo con ventilar el asunto. Miguel Angel Mancera ya hizo una declaración en la que se mostró dispuesto a analizar el tema, lo que de progresar ratificaría que la ciudad de México está a la cabeza del país en materia de libertades.
En un país con tantas carencias, parece indispensable que dejen de tirarse millonadas en la llamada lucha contra el crimen organizado, la que hasta ahora ha costado la vida de decenas de miles de individuos que, ligados a o no a la delincuencia, eran mexicanos que pudieron hacer su aporte al engrandecimiento de la nación.
Sean 60 mil, 80 mil o cien mil muertos, se trata de cifras escandalosas, inaceptables en un país que se supone regido por un estado de derecho. De ahí que desde hace 30 años se levanten voces que claman por la despenalización de la mariguana, como primer paso hacia un nuevo marco legal para las drogas ahora prohibidas.
Empezar a discutir el asunto implica abandonar la cerrazón que ha caracterizado hasta ahora las posturas oficiales. México no puede seguir gastando dinerales ni sacrificando más vidas actuando como policía que cuida la salud de los consumidores estadounidenses. Urge replantear la relación de la sociedad con las drogas ahora prohibidas.
Por supuesto, entre los señores asambleístas hay un notorio desconocimiento del tema, como lo evidencia la diputada Miriam Saldaña, quien propone abrir la consulta porque a su juicio “no es lo mismo que hable sobre ese asunto quien no conoce ni ha consumido drogas a que lo haga un integrante de familia en la que uno o más hijos son adictos”.
Desde luego, no es requisito quemarse un porro o meterse alguna pasta para hablar con propiedad de las drogas. Hay estudiosos que han abordado el tema desde muy diversos ángulos y todos coinciden en que deben darse pasos hacia una despenalización reglamentada que tendría que incluir una amnistía muy amplia.
Se trata de un problema nacional, pero el Distrito Federal podría, como algunos estados de la Unión Americana, legalizar los usos médicos del cáñamo. A fin de cuentas, es mucho más peligroso el consumo de bebidas alcohólicas, causante de miles de muertes cada año. En el caso de las hojas de la mariguana, que en el siglo XVIII los indios llamaban pipilzinzintlis, hay que recordar lo que decía el sabio Antonio Alzate: que eran malas por prohibidas y no prohibidas por malas.
