Nadie informa a los trabajadores la razón de la medida

Carlos E. Urdiales Villaseñor

En el Instituto Belisario Domínguez no están pagando salarios a sus trabajadores; la primera quincena de septiembre no les ha sido entregada, la segunda del mes patrio la cobraron, dicen que por un error, y ya se les  adelanta que la correspondiente a la primera de octubre tampoco se les pagará. Un asunto completamente contrario a la ley laboral que se discute allí y a cualquier precepto mínimo de trato legal.

El Instituto Belisario Domínguez lo preside el senador perredista Luis Miguel Barbosa, quien afirma que por el diseño y reparto de comités, efectivamente, él dio la instrucción de detener los pagos en la Dirección de Estudios Legislativos de Investigaciones Sociales que encabeza Eric Villanueva Mukul, pero se deslinda de la misma determinación que fue tomada en las otras dos direcciones, la de Gobierno y Administración, la primera en manos del PRI y la segunda del PAN. ¿La razón? “Ahí nadie trabaja”.

A los trabajadores de las tres direcciones que comprenden el Instituto Belisario Dominguez, nadie les informa el motivo de la retención de salarios; saben, y lo asumen, que con la muerte de Alonso Lujambio, secretario del Comité Directivo del Instituto Belisario Domínguez, y hoy postulado para recibir la medalla que da nombre al instituto, quedaron pendientes las ratificaciones que en cada cambio de legislatura ocurren, pero que no justifican la falta de pagos.

El 19 de septiembre, Lujambio presidió la instalación de ese Comité Directivo y advirtió la necesidad de discutir el papel preponderante de los asesores, de los investigadores que de tanto profundizar en los temas legislativos terminan por convertirse, dijo Lujambio, en los dueños del proceso, preguntando: ¿quién controla a los asesores? El señalamiento del fallecido senador quedó sobre la mesa; hoy, por lo pronto, no les pagan.

El senador Barbosa afirma tener el compromiso de Ernesto Cordero y Emilio Gamboa para hacer del Instituto Belisario Dominguez un órgano que cumpla a cabalidad sus tareas de investigación. “Un centro así debe estar diseñado por investigadores y no por politicos”. Adelanta que en la nueva era del Instituto Belisario Domínguez estarán reconocidos profesionales como Ciro Murayama y Mauricio Merino.

Sobre las gestiones anteriores del Instituto Belisario Domínguez, la de su compañero de partido Carlos Navarrete, para ser preciso, Barbosa Huerta dice ser respetuoso y no critica nada, sólo habla de lo que viene, aunque no asume que en el proceso y compromiso de las cabezas políticas del Senado hay trabajadores que están hoy sin cobrar una quincena y, por lo que se presume, serán los chivos de esta remodelación funcional y organizativa del Instituto Belisario Domínguez.

 

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