Que vuelva a sus legítimos dueños

René Avilés Fabila

Obtuve la licenciatura en la UNAM con una tesis sobre Cuba, Guantánamo y el imperialismo norteamericano. Todavía estaba muy presente en los jóvenes la Revolución encabezada por Fidel Castro y Ernesto Guevara, la verdadera izquierda la veía como un modelo a seguir y la discusión simplemente era cómo seguir a Cuba: por la vía revolucionaria, violenta o por los caminos electorales que Salvador Allende transitó. Visité una Cuba encendida de emoción, en busca del hombre nuevo y de una plena igualdad. Fueron atentos y me dieron mucho material sobre Guantánamo.

La tesis exigía que Estados Unidos saliera de allí, una base naval en tiempos de misiles transcontinentales y submarinos con bombas nucleares capaces de dar la vuelta al mundo sin necesidad de emerger la hacían obsoleta.

El problema era doble: el odio al comunismo y la histeria de que Cuba pudiera ser un ejemplo a seguir. No la dejarían, sería un recuerdo de la ocupación norteamericana luego de vencer a los españoles. El doctor Liborio Villalobos, quien dirigió la tesis, insistió en que para Estados Unidos sólo era un problema de arrogancia, mientras que para los cubanos la prueba de la arrogancia yanqui.

Han pasado muchos años, más de cincuenta y la otrora base militar, de abastecimiento para viejos buques de guerra, a unas cuantas millas del territorio norteamericano, se convirtió en centro de tortura, en una prisión de altísima seguridad, donde el gobierno envía a los presos acusados de terrorismo para ser torturados, sin el menor asomo de respeto a los derechos humanos y violando multitud de leyes internacionales.

Estados Unidos, el campeón de las libertades, el policía del mundo, la nación más poderosa de la tierra, la utiliza para que pocos se enteren de las atrocidades que son capaces de cometer en nombre de lo que ellos entienden por libertad y democracia.

Recientemente, en distintos foros internacionales, incluida la ONU, se ha demandado que Guantánamo sea devuelta a los cubanos, que al fin ese sitio deje de ser ignominioso y vuelva a sus legítimos dueños. Pero por ahora Obama está enfrascado en la lucha por la relección y no piensa en Cuba, a veces en México y eso por el agudo problema del narcotráfico. Pero el asunto es más complejo.

Obama podrá pertenecer a una minoría ética y ser demócrata y un hombre bueno, pero es finalmente estadunidense y sujeto como tal a los grandes intereses económicos de las empresas que determinan el rumbo. Así que es muy difícil que la Casa Blanca se imponga a las agencias policiacas y al mismo ejército y cierre para siempre el centro de muerte y tortura.

Y aunque ese sitio sea cerrado, no podremos olvidar que allí apresaron a cientos de musulmanes y los torturaron, los humillaron y finalmente los asesinaron. Pero si con regularidad vemos que en la frontera los policías encargados de salvaguardarla disparan y matan a mexicanos y centroamericanos que intentan buscar allí una forma de vida, ¿qué nos hace pensar que cerrarán la base naval?

El Destino Manifiesto seguirá imperando por algunos años más. Después, después veremos otra historia y es posible que entonces sí podamos apreciar que en ese pequeño trozo de Cuba se llevó a cabo un holocausto modesto en proporción, pero igualmente cruel.

www.reneavilesfabila.com.mx

www.recordanzas.blogspot.com