El objeto con el que chocó nuestro planeta sería del tamaño de Marte
René Anaya
El análisis de muestras lunares traídas a la Tierra por las naves del proyecto Apolo en los años de la década de 1970, parecía que despejaría la incógnita sobre el origen de nuestro satélite. Sin embargo, los primeros estudios lejos de disipar las dudas crearon otras más, ya que su composición presentaba diferencias y semejanzas desconcertantes.
Aún así, las investigaciones de las rocas lunares llevaron a la formulación de una nueva hipótesis sobre su formación, que si bien es cierto no ha satisfecho del todo a la comunidad científica, sí ha recibido un mayor respaldo; se trata de la hipótesis de que la Luna fue producto del choque y fusión de la Tierra con un enorme cuerpo con dimensiones y composición parecida a Marte.
Una incógnita en el cielo
La presencia nocturna del enorme disco plateado ha inquietado e intrigado al ser humano, prácticamente desde su aparición en la Tierra, por lo que ha planteado una serie de hipótesis sobre su origen, que van desde las concepciones politeístas hasta las más lunáticas y fantasiosas, que llegan a suponer que se trata de un satélite artificial creado por civilizaciones extraterrestres.
Por supuesto que las hipótesis basadas en creencias no tienen mayor aceptación entre la mayoría de las personas. En contraste, las que tienen más seguidores son las planteadas con ciertas bases científicas, que son cuatro, principalmente: de captura, por fisión, de cocreación o disco orbital y del gran impacto.
La hipótesis de captura señala que la Luna se formó en las alejadas zonas de Saturno y Urano, con una órbita elíptica con un afelio (punto más alejado del Sol) similar al actual y un perihelio (punto más cercano al Sol) similar a la distancia de Mercurio al Sol. Esta órbita se fue modificando por los efectos gravitacionales de los grandes planetas, de tal forma que fue aproximándose a la Tierra hasta que nuestro planeta la capturó.
La creación por fisión, propuesta en 1878 por George H. Darwin (hijo de Charles Darwin), establece que la Tierra tenía una forma ovalada por la gran velocidad a la que giraba; cuando se formó su núcleo de hierro la velocidad aumentó lo que ocasionó que se desprendiera una porción del planeta para formar nuestro satélite.
La cocreación sostiene que la Tierra y la Luna surgieron en forma independiente, pero de la misma nube de gases y escombros sólidos que giraba alrededor del Sol en sus momentos iniciales.
Una hipótesis impactante
La hipótesis con más seguidores y prácticamente más reciente es la de la colisión o impacto lunar, postulada posteriormente a los primeros viajes tripulados a la Luna en 1974. William K. Hartmann y Donald R. Davis refieren que nuestro satélite se formó a partir del impacto de la Tierra con un cuerpo del tamaño similar a Marte, llamado Theia (nombre de la madre de la Luna, según la mitología griega).
La colisión provocó la expulsión de parte de la Tierra y de Theia, mientras que otra parte del núcleo de Theia se fundió con el núcleo terrestre. En modelos por computadora se muestra que las condiciones cercanas a la Tierra eran muy candentes, el planeta se encontraba fundido en su totalidad y rodeado de una atmósfera de roca vaporizada a 4 000 grados Celsius. En esas condiciones, dos por ciento de la masa original de Theia formó un disco de escombros, la mitad de la cual se fusionó para formar la Luna.
Un planteamiento en contra de esta hipótesis es que en la Luna debería haber una composición similar a la de la Tierra, lo que no sucede, según se ha comprobado con el análisis de las rocas del satélite. Pero precisamente esas diferencias parecen confirmar la hipótesis, según investigaciones realizadas por Randal C. Paniello, James M. D. Day y Frédéric Moynier, publicadas en la revista Nature.
Los investigadores analizaron con un espectrómetro de masas rocas lunares y meteoritos encontrados en la Antártida, que compararon con rocas terrestres y datos sobre rocas marcianas. El resultado fue que elementos volátiles como el zinc se encuentran en mínimas cantidades en la Luna, probablemente por una fusión de dos cuerpos que proporcionaron elevadas temperaturas para evaporar ese elemento, como se plantea sucedió por el gran impacto entre Theia y la Tierra.
Por esta razón, se refuerza la hipótesis del gran impacto como origen de nuestro satélite, una luna de gran impacto.
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