Se reelige Elba Esther Gordillo

 

 

Pobre México, tan lejos de Dios

y tan cerca de los Estados Unidos.

Porfirio Díaz 

 

José Alfonso Suárez del Real y Aguilera

Sin sorpresas, siguiendo puntualmente el guion elaborado meticulosamente por Elba Esther Gordillo,  e inspirado por la sagacidad de Antonio López de Santa Anna, cuya impronta en la política es su picaresca e ingenio para innovar la figura rectora de la política nacional, La Maestra seguirá al frente del sindicato magisterial por un sexenio más.

Tras 22 años de meteórica y antidemocrática carrera al frente de esa agrupación, Gordillo preservó su poder, como presidenta de Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública, inexistente instancia partidaria aprobada entre vítores por sus invitados al sexto congreso general extraordinario.

Bajo esta figura estatutaria, la lideresa se coloca como la figura más poderosa del sindicalismo oficial ante la administración de Enrique Peña Nieto, ya no tan sólo por estar al frente de la organización gremial más numerosa de América Latina, sino por estar ante la dirigente a la que Carlos Salinas de Gortari confió la reconducción y el férreo control del magisterio mexicano en 1989, encomiendas logradas a pesar del fuego amigo que la defenestró del paraíso priísta en el que militaba y bajo cuyas siglas ocupó carteras partidarias y cargos de representación popular.

La desafección tricolor a la que fue sujeta Gordillo no minó su férreo control sindical, por el contrario, gracias a ello utilizó cuotas sindicales, prebendas oficiales y un ejército de comisionados sindicales para  fundar y operar el Partido Nueva Alianza, espacio político-electoral que le permitió ejercer su  poder de control magisterial a fin de inclinar elecciones o defenestrar adversarios, como fehacientemente se demostró durante el controvertido proceso presidencial de 2006.

A la suprema dirigente sindical, la alternancia partidaria del 2000 le benefició gracias a la llegada de los eternos enemigos de la educación laica y sus malignas enseñanzas, animadversión que se acrecentó con la llegada de Vázquez Mota y el recién desaparecido Alonso Lujambio.

Por ello ante la enésima relección de la preferida de Salinas y ante el retorno a Los Pinos del cachorro de Atlacomulco, es previsible que se profundice aún más la crisis de nuestro sistema educativo al reafirmar como objetivo fundamental la generación de mano de obra barata por sobre la función de formación integral del espíritu de nuestros niños, como se propuso el programa educativo de la Revolución Mexicana desde José Vasconcelos.

Con Gordillo como suprema y Peña Nieto en Los Pinos, la OCDE puede estar segura de que sus metas educativas avanzarán a fin de satisfacer sus necesidades empresariales.