Física, Química y Medicina

René Anaya

Los seis ganadores de los Premios Nobel de ciencias de este año son precursores de nuevos conocimientos que permitirán desarrollar tecnologías para hacer más amable nuestra vida. Los reconocidos con el Nobel de Medicina abrieron la posibilidad de tratar trastornos genéticos; los de Física sentaron las bases para crear una computadora cuántica; y los ganadores del Nobel de Química desentrañaron el misterio de los receptores celulares, para elaborar medicamentos específicos.

 

La reprogramación de células

El británico John Gurdon, del Instituto Gurdon de Cambridge y el japonés Shinya Yamanaka, de la Universidad de Kioto “revolucionaron nuestra comprensión sobre la manera en que se desarrollan las células y los organismos […] Al reprogramar las células humanas, los científicos han creado nuevas oportunidades para estudiar enfermedades y desarrollar métodos para el diagnóstico y la terapia”, refirió el Comité Nobel al anunciar el premio.

Gurdon, en 1962 reemplazó el núcleo de una célula de un óvulo de una rana, con el núcleo de una célula intestinal, el resultado fue el desarrollo de un renacuajo, lo que demostró que el ácido desoxirribonucleico (ADN) de una célula adulta cuenta con la información necesaria para desarrollar un nuevo ser.

Años después, en 2006, Yamanaka descubrió que las células adultas pueden reprogramarse para convertirse en células madres pluripotentes inducidas (iPS, por sus siglas en inglés: induced Pluripotent Stem), es decir que son capaces de convertirse en cualquier tipo de células del organismo.

Aunque los científicos han advertido que todavía es muy pronto para predecir cuándo podrán emplearse estos avances en la terapia médica, el Comité Nobel resaltó que “estos descubrimientos aportaron nuevos instrumentos a los científicos y llevaron a un progreso considerable en muchas áreas de la medicina”.

 

La medición de lo “imperceptible”

Por “sus revolucionarios métodos experimentales que han permitido la medición y la manipulación de sistemas cuánticos individuales” (que) “han abierto la puerta a una nueva era de experimentación en la física cuántica, al lograr la observación directa de partículas cuánticas individuales sin destruirlas”, la Real Academia de Ciencias de Suecia decidió otorgar el Nobel de Física al francés Serge Haroche, catedrático de Física Cuántica del Colegio de Francia, y al estadounidense David Wineland, del Instituto Estadounidense de Estándares y Tecnología, de la Universidad de Colorado.

Se conoce que un átomo, electrón o fotón (partícula u onda de luz) puede comportarse como onda o partícula o cambiar sus propiedades cuando se les observa. En estas condiciones, resultaba difícil medir las partículas, pero Wineland y Haroche lo lograron. El primero, capturó átomos cargados de electricidad o iones, controlándolos y midiéndolos gracias a la luz (fotones); en tanto que el físico francés controló y midió fotones capturados (partículas de luces), enviando átomos hacia una trampa.

De esta forma, se han podido construir relojes más precisos que los actuales de cesio. Sin embargo, lo más prometedor es la construcción de computadoras cuánticas, que modificarán nuestra vida, como lo hicieron las tradicionales del siglo pasado, según plantea la Real Academia de Ciencias sueca.

 

Los más valiosos receptores

Los estadounidenses Robert Lefkowitz, del Instituto Médico Howard Hughes y de la Universidad Duke de Carolina del Norte, y Brian Kobilka, de la Universidad de Stanford, California, recibieron el Nobel de Química por sus “descubrimientos revolucionarios que revelan el funcionamiento interno de una importante familia de receptores, los acoplados a proteínas G (GPCR, por sus siglas en inglés)”.

Lefkowitz, en 1968 comenzó la investigación para localizar los receptores celulares, así logró identificar y aislar al beta adrenérgico, que responde a la adrenalina; en 1980, la colaboración de Kobilka fue determinante para aislar el gene encargado de codificar el receptor beta adrenérgico; además, “descubrieron que el receptor es similar a uno en el ojo que capta la luz. Se dieron cuenta de que hay toda una familia de receptores que parecen iguales y funcionan de la misma manera”, refirió el Comité Nobel.

Este descubrimiento permitirá desarrollar mejores medicamentos para combatir padecimientos como la diabetes, el cáncer y otras enfermedades crónicas, ya que más de la mitad de los productos farmacéuticos actúan sobre los GPCR, por lo tanto, “conocer el aspecto de los receptores y cómo funcionan nos proporcionará las herramientas para producir mejores medicamentos con menos efectos secundarios”, ha referido Sven Lindin, miembro del Comité Nobel.

Las aportaciones científicas de los premiados han sentado las bases para desarrollar nuevas tecnologías que redundarán en beneficio de la humanidad, por lo que los Nobel de Ciencias de este año pueden considerarse precursores de la ciencia y la tecnología del siglo XXI.

 

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