Calderón se excusa de que le tocaron “las vacas flacas”

Raúl Rodríguez Cortés

El Indice de Desempeño Económico (IDE), empleado para el análisis por diversos centros de estudios, permite calificar el manejo de la economía mediante el cruce de datos de resultados sexenales con los porcentajes de crecimiento y las líneas generales del modelo empleado por los diferentes gobiernos.

Es interesante ver con esos números el desempeño de los gobiernos mexicanos en el transcurso de los últimos cincuenta años, periodo que involucra tres distintos modelos económicos aplicados en el país y a los nueve últimos presidentes.

Los modelos económicos aplicados en ese medio siglo son tres: el desarrollo estabilizador, el populista o de desarrollo compartido y el llamado neoliberal o de libre mercado.

Los gobiernos que aplicaron el modelo del desarrollo estabilizador (de 1958 a 1970) fueron los de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, periodos que algunos historiadores económicos también reconocen como el del “milagro mexicano”, por los altos niveles de crecimiento económico registrados.

Los del modelo populista o del desarrollo compartido fueron los de Luis Echeverría  y José López Portillo (1970 a 1982), con gran endeudamiento, altísima inflación y caída del crecimiento.

Y los del modelo neoliberal (1982-2012) fueron los de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, con ajustes brutales, estabilidad macroeconómica pero nulo crecimiento.

Resulta que en el IDE —de acuerdo con el servicio de información y análisis conocido como La Carpeta Púrpura— Calderón registra el segundo peor desempeño económico de los últimos nueve presidentes, con un índice de 0.60, donde el máximo es uno y el mínimo es cero.

El peor desempeño se le adjudica a Miguel de la Madrid con 0.44, seguido decíamos, por Calderón (0.60),  Zedillo (0.61), Fox (0.62), Salinas (0.65), López Portillo (0.76), Echeverría (0.79), Díaz Ordaz (0.80) y López Mateos (0.81).

Claro que se trata de referentes relativos, pues hay que reconocer las circunstancias en que se dieron sus diferentes desempeños, que no son las de ahora. Sería injusto no reconocer que el país tienen una adecuada estabilidad macroeconómica y que ha salido mucho mejor librado de la crisis internacional incluso que economías como las de Estados Unidos y la Unión Europea.

Pero también lo sería no situar como  punto de partida de esa estabilidad macroeconómica el gobierno priista de Zedillo, y no en los panistas de Fox y Calderón, que éste último se anota como triunfo personal.

Sin embargo hay que advertir que es una estabilidad precaria y muy vulnerable a choques externos e internos, por lo que —dicen los expertos— está sostenida con “alfileres”. Incluso Agustín Carstens, gobernador del Banco de México reconoce que hay presiones inflacionarias que se están saliendo de control. Y ahí tiene usted, por citar otros dos ejemplos, los aumentos desmesurados en los precios de la tortilla y los huevos que se registraron en este gobierno. No debe soslayarse, por otra parte, que éste año se registró una devaluación de 6.7 % frente al dólar.

Ese es, por cierto, uno de los grandes riesgos del modelo neoliberal: enfatizar sólo en la estabilidad macroeconómica sin darle importancia al crecimiento y a la distribución.

De ahí que el IDE considere que es el modelo neoliberal el que ha mostrado el peor desempeño: ante el desarrollo estabilizador y el modelo populista.

Dice por todo la anterior La Carpeta Púrpura  que para sopesar “el desastre económico de Calderón” basta decir que tiene el segundo peor crecimiento económico luego del sexenio del “crecimiento cero” de De la Madrid.

Con Calderón el PIB creció apenas 1.9 por ciento, por abajo de Fox que tuvo 2.2, de Salinas (3.2) y Zedillo (3.5).

En promedio, el modelo neoliberal, durante los últimos 30 años (1982 a 2012), sólo logra una tasa de crecimiento de 2.2 %. Calderón sale por abajo del promedio.

De ahí que no haya sido gracejada ni eufemismo que  Calderón admitiera hace unos días en franca referencia bíblica, ante la comunidad judía, que le tocó un periodo de “vacas flacas”.

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@RaulRodriguezC