Patricia Gutiérrez-Otero

El Boom latinoamericano denomina precisamente el estallido a nivel mundial de los escritores de este gran subcontinente. La novela que abrió la puerta para que esta literatura, hasta entonces poco conocida, se difundiera fue la novela La ciudad y los perros, del peruano Mario Vargas Llosa, marqués de Vargas Llosa, Nobel de Literatura en 2010, aunque antes recibió el Premio Cervantes en 1994 y el Príncipe de Asturias de las Letras en 1986. En Europa conoció a Carlos Barral, de la editorial Seix Barral, quien le publicó la novela La ciudad y los perros, en 1962, que en este año cumple cincuenta años de su publicación y que quedó como fecha considerada como inicio de lo que se dio por llamar “el Boom latinoamericano”. En el contexto del cincuenta aniversario tanto del libro de Vargas Llosa como del Boom latinoamericano, en la Universidad Iberoamericana tuvo lugar una charla a varias voces de miembros de la Cátedra Vargas Llosa: el escritor Jorge Edwards —actual embajador chileno en Francia—; el periodista chileno Juan José Armas; el peruano escritor y periodista Fernando Ampuero y Carlos Grenés. Inició la charla el colombiano y junior de esta Cátedra, Carlos Grenés, para quien el Boom fue algo azaroso e improbable, pues en cinco años surgieron grandes novelas como La ciudad y los perros, del peruano Vargas Llosa; Rayuela, del argentino Julio Cortázar; Cien años de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez… Sin embargo, no fue un movimiento homogéneo. Cada uno de ellos tuvo influencias literarias y tonos diversos. Por su parte, Juan José Armas señaló que La ciudad y los perros rebasó fronteras literarias y creó escuela. Recordó sus cinco visitas a Puebla y algunos de sus momentos mágicos, como el atardecer en Cholula. Conoció a Jorge Edwards en Barcelona, entonces la gran capital literaria en lengua española, en una librería de las Pecaminis, mexicanas. En ese momento, Seix Barral iba a sacar el libro de Edwards, Persona non grata, temían que Cuba comprara toda la edición. Señaló también que ahora, estos novelistas “se convirtieron en material de novela (…) Son leyenda y materia literaria”. Terminó diciendo que quien sabe todo sobre el Boom es Jorge Edwards. Por su parte, y antes de ceder la palabra a Jorge Edwards, Fernando Ampuero señaló que el Boom fue en punto de madurez de escritores jóvenes: Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Jorge Edwards… Las influencias en estos escritores fueron diversas, lo que marcó también su estilo. Vargas Llosa tuvo una fuerte influencia del novelista francés, Flaubert y de Cabrera Infante; Cortázar la tuvo de Jorge Luis Borges y de autores franceses… Las influencias y las sintonías crearon conflictos estilísticos e ideológicos entre novelistas latinoamericanos, como entre Cortázar y Cabrera Infante. Ampuero concluyó diciendo que “Cabrera Infante fue neurótico; Cortázar fue más querido: ambos liberaron nuestro idioma”. Ahora, para centrarnos en este panorama, veamos más a la literatura, vida y participación en la charla en la Universidad Iberoamericana de Puebla de Jorge Edwards. A cincuenta años del inicio del Boom latinoamericano, el escritor Jorge Edwards estuvo en la Universidad Iberoamericana Puebla el pasado 22 de noviembre de 2012 junto con un grupo de escritores de la Cátedra Vargas Llosa: Fernando Ampuero, Juan Jesús Armas, Carlos Gravés, Miguel Ángel López Maldonado. Jorge Edwards nació en una familia burguesa chilena en el año de 1931. Es un diplomático, literato, periodista y crítico literario. Actualmente es embajador de Chile en Fran­cia. Fue enviado a Cuba como embajador por Salvador Allende en 1971, aunque sólo duró tres meses en el cargo pues criticó las facetas dictatoriales del régimen. A partir de esta experiencia escribió su libro Persona non grata (1973). Por otra parte, con el triunfo de Augusto Pinochet como cabeza del gobierno chileno, Edwards, como secretario de la embajada en París, a las órdenes de Pablo Neruda, dimitió. De ahí se exiló en Barcelona, donde trabajó con la editorial Seix Barral. En 1978 regresó a Chile, como fundador y presidente del Comité de Defensa de la Libertad de Expresión. En 2010 el gobierno de Sebastián Piñeira lo nombró embajador de Chile en París… En la charla en la Universidad Iberoamericana Puebla comentó que cuando ganó el Premio Cervantes no estaba escribiendo, aunque siempre lo hace: había ido con un juez para ver el caso de su hija, luego jugó tenis: encontró a un anciano al que siempre le ganaba, pero ésa vez él perdió. Tras ducharse, checó su celular: leyó que había ganado el Premio Cervantes, dice, con risas, que escuchó esto “en pelotas”. Para él, aunque no le agrada el término inglés “Boom”, este fenómeno permitió la entrada de la literatura latinoamericana en el mundo: “Nos hizo existir como continente de cultura”, además de hacer posible que los escritores latinoamericanos se conocieran. Por otra parte, este estallido hizo que se difundiera la obra de autores anteriores, como Borges, Carpentier, Rulfo y de sus grandes poetas… No necesariamente había acuerdo entre los escritores latinoamericanos que son considerados parte del Boom ni había las mismas filias literarias. Edwards dice haber admirado las películas de Bergman y Fellini; mientras Vargas Llosa gozaba con las películas de vaqueros; Edwards amaba la literatura de Dostoievski, Vargas Llosa prefería a Tolstoi. El primero amaba el Quijote, el segundo las novelas de caballería. En todo caso la atmósfera estaba marcada por Jean-Paul Sartre y Albert Camus. Sin embargo, Edwards ve que con la Ciudad y los perros, de Vargas Llosa, la literatura da un giro. De los escritos campiranos donde predominaba la naturaleza y en los que la historia y la ciudad estaban ausentes, se pasó al mundo citadino. El lenguaje se volvió coloquial, usando “peruanismos”. Para Jorge Edwards, el boom no fue un azar. Hubo una coincidencia en las lecturas de algunos escritores latinoamericanos: Borges, Carpen­tier, Sartre… Fue una generación rebelde ante el stablisment. Además, opino que hay que respetar los Acuerdos San Andrés Larráinzar, investigar los feminicidos en México, detener la irrupción de los monopolios, venerar a los pueblos nativos de este suelo, revocar la nueva Reforma laboral, hacer justicia a las víctimas de la guerra contra el narcotráfico, despenalizar la planta de la marihuana…