Entrevista a Qiu Xiaolong/Autor de Visado para Shanghai
Eve Gil
Qiu Xiaolong (Shanghai, 1953) es un prestigiado autor chino que reside actualmente en los Estados Unidos. Entre sus títulos publicados en español por editorial Tusquets, destacan Seda roja, Muerte de una heroína roja y, más recientemente, Visado para Shanghai (México, Tusquets, 2012).
Xiaolong pertenece a la élite de autores chinos, exiliados de su país por razones políticas y/o ideológicas, que han obtenido reconocimiento mundial escribiendo en una lengua adoptiva, como sería el caso del hasta ahora único escritor de esta nacionalidad que ha obtenido el Nobel de Literatura, Gao Xingjian, quien vive en París y escribe en francés.
Pero, además, Xiaolong escribe novela negra, género muy escasamente cultivado por autores chinos.
Personalmente, le comento, sólo he leído dos: él, y a otra espléndida autora que, como el Nobel Xingjian, vive en Francia y escribe en francés: Dian Wei Lang.
El inspector Cao y el autor
Yo lo atribuyo a la censura que prevalece en China desde tiempos de la Revolución Cultural de Mao, y que no permite exponer la corrupción imperante en aquel país.
Xiaolong me responde: “Cuatro de mis novelas protagonizadas por mi inspector Chen han sido traducidas al chino, pero en tres de ellas, el nombre de la ciudad de Shanghai, que es donde acontece la acción, es sustituido por «Ciudad H». Naturalmente, como habrás de suponer, el mercado para novelas de detectives allá es muy limitado, al menos que seas políticamente correcto y no expongas el lado oscuro del sistema chino.”
Aunque un par de novelas de Xiaolong fueron publicadas originalmente por una pequeña editorial andaluza, Tusquets adquirió los derechos para comercializarlas en español. Esta serie de novelas, están protagonizadas por el sui géneris inspector Chen Cao, un graduado en literatura, poeta y traductor de T.S Eliot, obligado por el sistema —que no permite elegir nada— a ser policía.
El inspector Cao, según describe Xiaolong, se enamora de la literatura inglesa el día que, practicando taichi en un parque de Shanghai, descubre una novela abandonada en una banca y simplemente empieza a leer. Le pregunto si de algún modo esta anécdota tiene alguna relación con su propia experiencia como escritor.
“Yo iba al Parque Bund —dice— a aprender taichi durante la Revolución Cultural y estudié inglés de manera autodidacta. Esta parte, en efecto, tiene que ver con una experiencia personal. Después de la Revolución Cultural mejoré mi inglés en la universidad y empecé —como el propio Cao— a traducir a Eliot y a otros poetas en lengua inglesa. Después de 1989 se volvió muy difícil publicar mis propias novelas en chino, y por eso adopté el inglés como lengua literaria.”
Personaje real
Pero, ¿es posible encontrar en China policías de las características de Chen Cao? ¿Poetas forzados a desempeñar un cargo completamente apartado de sus intereses aunque, finalmente, lo lleven a cabo con tal sagacidad?
La respuesta de Xiaolong me sorprende: se inspiró en un personaje absolutamente real: “Un amigo mío —dice— se graduó en inglés, pero fue asignado por el Estado para trabajar en la Oficina de Policía de Shanghai. Ese amigo me dio algunas ideas originales sobre ese policía que no quiere serlo. Puede ser difícil encontrar un agente de la policía china exactamente igual a Chen, pero sí los hay que, como él, tratan de hacer algo significativo en el sistema, de una manera u otra.”
Demografía y triadas
Visado a Shanghai aborda un tema harto sensible y polémico para la política china: su polémico control demográfico.
En medio de su búsqueda de Wang —según la trama de Visado…—, la mujer que deben trasladar sana y salva a Estados Unidos al lado de su esposo, el inspector Cao y la detective norteamericana Catherine Rohn, se topan con una mujer fugitiva de la ley por estar embarazada de su tercer hijo. Generalmente, las mujeres que quedan embarazadas por segunda vez deben optar entre el aborto y pagar una suma estratosférica de dinero.
“La gente debería tener el derecho de tener un segundo hijo —señala el autor, más de acuerdo con la postura de la detective Rohn que con la del inspector Chen—. La ley abusa a menudo no simplemente en términos de multas, sino de abortos forzados. Es cierto que la gente en el campo tiene una tendencia a seguir el embarazo hasta la llegada del hijo, lo que resulta en un exceso de población, pero ni siquiera eso justifica tal imposición. El inspector Chen hace un intento débil, determinado por su posición de miembro del partido, para justificar esta práctica, pero personalmente no estoy muy de acuerdo con ella.”
Otro tema delicado que se aborda es el de los traficantes de seres humanos, a quienes se cobra cantidades exorbitantes para ayudarlos a llegar hasta Estados Unidos. Las llamadas triadas tienen mucho que ver en esto.
“El tema de las triadas en China —dice el novelista— ha sido muy discutido. Tienen una larga historia, con una organización específica, similar, pero también diferente de mafia o crimen organizado; son otro grupo, con características de la cultura china tradicional, como la solidaridad y la fraternidad por encima del sistema legal, pero con ese fin intentan justificar medios violentos.” “Después de 1949 —sigue diciendo Xiaolong—, las triadas fueron aplastadas con fuerza, pero tras el final de la Revolución Cultural, la desilusión general de la ideología comunista y la corrupción desenfrenada con el sistema de partido, hizo posible el retorno de las triadas. Lo que es peor: funcionarios corruptos del Partido Comunista, incluyendo miembros de la fuerza policiaca, se han unido con las triadas, en algunos casos, para sus respectivos intereses.”
Dada la complejidad del sistema chino y los múltiples vericuetos por los que se filtran los corruptos, debo suponer que nos esperan nuevas aventuras del inspector Chen.
“Sí, voy a continuar —termina Xiaolong— la serie del inspector Chen. El más reciente se titula El enigma de China, y será el octavo de la serie. Acaba de salir en francés con el título Cyber China, y estoy trabajando en la siguiente, con algunos detalles del caso Bo Xilai. Al mismo tiempo, he estado trabajando en varios volúmenes de cuentos con una perspectiva de historia, desde 1949 hasta el presente. Un volumen apareció en varios idiomas, y el volumen dos estará listo muy pronto.”

