Gabriel Fernández Espejel
El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas ha advertido de la proliferación de grupos terroristas en Mali como consecuencia de la toma de control del norte del país a manos de los rebeldes, de la imposición de una ley islámica más severa, así como por el fortalecimiento de las fuerzas de Al Qaeda en el Magreb. Éstas últimas asociadas, por algunos especialistas, al ataque a la embajada estadounidense en Libia.
El golpe de Estado de marzo pasado en la capital Bamako por parte de un grupo de militares que pedían mayor armamento para enfrentar a los grupos separatistas del norte propició, por el contrario, el fortalecimiento de los islamistas y tuaregs levantados, así como la ocupación de las principales ciudades de esta región: Tombuctú y Gao. Otro hecho que les favoreció fue la caída de Muamar Gadafi en Libia, ya que se hicieron de las armas que utilizaron cuando se desempeñaron como mercenarios del dictador.
La situación en el norte del país del oeste africano ha sido equiparada por algunas naciones con la que se vivía en Afganistán antes de la invasión de 2001, cuando era fuente de fortalecimiento y proliferación de los grupos terroristas. Francia y Estados Unidos son las naciones que más preocupación mostraron tras la solicitud de intervención que hizo el gobierno interino de Mali a la ONU; no obstante, han puntualizado que no existen condiciones que garanticen la seguridad y participación de sus tropas en la región.
Recientemente, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, realizó una visita a Argelia en búsqueda de apoyo, debido a que los estrategas militares advierten que sin su cooperación cualquier intervención armada sería fallida. Washington ha señalado la necesidad de construir alianzas con otros países del norte de África para planear la logística y las acciones de inteligencia; asimismo, ha adelantado para Mali un modelo similar al que se ejecuta en Somalia donde participan los países circundantes en la estabilización y asentamiento de los poderes locales, así como en el control de los grupos terroristas, en el caso somalí: Al Shabab.
El gobierno francés que liderea las tácticas diplomáticas y militares en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU confirma la realización de vuelos no tripulados, drones, en la región en conjunto con Estados Unidos para determinar los recursos militares y económicos necesarios para tener éxito en la misión. En un principio se considera necesaria la participación de al menos 10 mil soldados. El presidente de Francia, Francoise Hollande, planea una visita a Argelia antes del término del año.
La Unión Africana y el bloque regional de países del oeste de África (ECOWAS, por sus siglas en inglés) han respaldado la intervención que se esboza en la esfera internacional. Los 14 países que conforman ECOWAS, sin contar a Mali, dijeron estar dispuestos a aportar 3 mil 300 elementos a más tardar en un mes para ayudar al gobierno a retomar el control, aunque siguen a la espera de la incorporación de más fuerzas de otros países de la región.
Sin embargo, en espera de las resoluciones definitivas en la ONU y con el fin de fragmentar a los grupos terroristas del norte y de apuntalar el gobierno en Bamako, organismos internacionales revelan que la intervención militar resulta más conveniente desplegarla en la segunda mitad de 2013. Los expertos advierten que son muchos los factores a considerar de manera previa a la misión a fin de tener una calendarización, entre ellos, la provisión de armamento con la que cuentan y el nivel de militarización de la población.
