¿Dónde están los intelectuales del PRI?
René Avilés Fabila
La reciente reunión de Enrique Peña Nieto con poco más de media docena de intelectuales, reunión que pareció más una conspiración que un punto de encuentro para discutir los grandes temas educativos y culturales, dejó un mal sabor de boca en las capas pensantes de México. ¿Tenía sentido esa reunión, de qué se trató, hablaron de crear una política cultural, buscaron al nuevo presidente de Conaculta, discutieron sus características y cualidades, o simplemente hablaron de las novelas más recientes y de las acusaciones de plagio que pesan sobre determinados escritores premiados?
Todo parece indicar que los organizadores sólo deseaban enterar a Peña Nieto del valor político de la cultura. Supongo que la negativa de Mario Vargas Llosa a encontrarse con él en España y las duras palabras de Carlos Fuentes, mil veces repetidas, ya lo tenían en alerta. Es posible que así como el presidente electo desdeña a escritores y académicos de relieve que simpatizaron o simpatizan con el PRI, éstos no quieran saber de alguien que los mantiene a distancia, contrario a sus antecesores, como por ejemplo Adolfo López Mateos, Luis Echeverría y Carlos Salinas.
Sin duda por tal razón y otras más, se acercan al PRD, se sienten a gusto con el estilo bonachón de Andrés Manuel López Obrador y se dejan manipular por Marcelo Ebrard. Dentro de este partido los artistas y escritores parecen estar más cómodos que dentro de un PRI que ha puesto distancia con la gente pensante del país. La anhelada reunión con Peña Nieto pudo llevarse a cabo de otra manera, abierta, con voces críticas y opiniones encontradas. Pero no. Antes de esta extraña cita, circularon listas, se habló de un encuentro con Peña Nieto en busca de una reconciliación. Nada. La cultura fue el patito feo, de hecho lo sigue siendo.
Sin duda la reunión de Peña Nieto con un amplio grupo ya no se llevó a cabo, no al menos durante los días previos a la unción presidencial. Luego todo volverá a la atroz rutina que los panistas le dieron al Conaculta, donde personas sin talento ni obra propia hicieron y deshicieron como les vino en gana, probando que Acción Nacional es un organismo político reñido en serio con los intelectuales.
De entre los convocados a esa extraña cita con Peña Nieto saldrá el presidente de Conaculta. El PRI que antaño tuvo en sus filas a distinguidos creadores, Agustín Yáñez, Griselda Alvarez, Andrés Henestrosa, José Luis Martínez, Rafael Solana, Alí Chumacero, y docenas más, que contribuyó a formar sólidas instituciones culturales, hoy sólo reúne a quienes desean ocupar algún cargo destacado. Es una lástima que no hayan existido los deseos de llevar a cabo un encuentro de mayor envergadura, que el actual PRI no entienda el valor político de la cultura ni los jugosos beneficios que le brinda a una población cada vez más demandante de cultura y no de entretenimiento, algo que propiciara la reconciliación de los creadores y el mundo de la política y la sociedad. Bueno, con el mundo de la política sigue la vinculación, sólo que ahora los artistas e intelectuales andan en otras cosas, todas distantes del PRI, el que sí ha cambiado. Si antes era un organismo interesado en la vida educativa y cultural del país, hoy sólo recibe a un pequeño grupo de personas cercanas al poder. Otra oportunidad perdida, quizá la última, antes de caer en el sopor de una institución anquilosada.
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