Pretenden convertir la toma de posesión en un borlote

Raúl Cremoux

Nos hemos gastado sumas prodigiosas para garantizar elecciones limpias, creíbles y confiables. El Instituto Federal Electoral da cursos de garantía electoral en diversas partes del planeta. Al candidato presidencial ganador lo reconocen oficialmente lo mismo en Sierra Leona que en Washington. Enrique Peña es bien, muy bien aceptado en París, Madrid, Santiago, Berlín, Otawa y en Buenos Aires. Con esperanza hablan de él en Monterrey y en Puebla. Todo indicaría que el nuestro es un viviente ejemplo democrático. No obstante las muestras evidentes de ello, el candidato dos veces derrotado arma una novela trágica que un grupúsculo termina por creer como si fuera la verdad absoluta.

De este modo, la que debiera ser una festividad cívica por excelencia, la toma de posesión de un nuevo mandatario, se convierte o pretenden convertirla en un borlote. ¿Cómo explicar que el presidente electo, como les ocurrió a los dos mandatarios anteriores, no pueda tomar protesta en el Congreso y ahí mismo dirigir su primer mensaje a la nación? ¿Qué explicación atender para darle sentido al hecho de que los presidentes no puedan físicamente extenderse en su dialogar con todos los diputados y senadores del partido político que sea?¿Y la comunicación entre poderes?

El asunto es kafkiano. Y Enrique Peña, al buscarle la salida, obtiene un beneficio inesperado: hablará desde Palacio Nacional y con ello dará un tono republicano a su mensaje. Bien por ello pero la situación cala más hondo, ¿qué clase de democracia hemos fraguado con eso de que el Congreso es literalmente blindado con vallas metálicas ante supuestos o reales acosos de turbas rabiosas?

¿No han sido los ciudadanos quienes han dado el triunfo a uno de ellos; por qué luego, entonces, tratar de protegerlo de los mismos ciudadanos?

¿Cómo explicarnos a nosotros y al mundo que hemos creado, para el asombro universal, la falacia de que la elección presidencial se puede comprar al mismo tiempo que se legitiman las elecciones de diputados, gobernadores, presidentes municipales y senadores?

¿Cómo explicarnos semejante estupidez?

¿Cómo?

cremouxra@hotmail.com