Camino a la Presidencia
René Avilés Fabila
Ya con Andrés ManuelLópez Obrador consolidando su propio partido político, el PRD ha quedado en manos menores. No hay sin duda figuras de peso que puedan aspirar sin complicaciones a conducir el organismo por rumbo cierto. No tiene al frente un futuro luminoso, al contrario, complicado y difícil. Llegado el momento Andrés Manuel le restará personas y votos. Dentro, hay tantas tendencias y familias que impiden la armonía. Hay que hacer notar que hasta hoy, Miguel Angel Mancera se ha mantenido distante, es un ciudadano convertido por el voto popular en jefe de Gobierno del Distrito Federal. Esto sin duda cambiará las reglas del juego.
Dentro de unas pocas semanas, Marcelo Ebrard pasará a ser un simple mortal. No podrá fácilmente, como ha expresado, mantenerse como candidato presidencial. La última vez que Cárdenas lo fue, salió con el apoyo que le daba el cargo de jefe del Distrito Federal. Lo mismo le ocurrió la primera vez a López Obrador. Marcelo queda, pues, al garete, dependiendo de una cierta habilidad que le han dado los años desde que fue salinista hasta que se salió del PRI siguiendo a Manuel Camacho en su nueva aventura de formar un partido de centro. ¿Tendrá la fuerza suficiente para conservar la aspiración presidencial? Sí, si consigue ser el presidente del PRD. De lo contrario, ya puede despedirse de la pretensión. De entrada, los dirigentes actuales, “lo ven con buenos ojos”, pero le piden que pronto haga públicos sus deseos de presidir el partido, para que los militantes puedan valorarlo. Pura palabrería. El PRD en este momento carece de figuras capaces de mantenerlo unido y darle un fuerte impulso antes de que haya una diáspora y muchos militantes se refugien en Morena, un partido con mayor claridad y, según López Obrador, con un programa concreto para recuperar el país que en su lógica está en las manos de treinta millonarios.
Es muy posible pensar que Ebrard se decidirá a ir por la jefatura del PRD para dar un siguiente paso ya con la certeza de ser el candidato presidencial por ese partido. De esta manera, Manuel Camacho, que se ve a sí mismo como un político “ciudadano”, se registrará como militante para darle mayor coherencia a un pequeño grupo que dejó el PRI buscando lo que este partido le negó: la presidencia de la república.
Por ahora el PRD parece quieto, tranquilo, la salida de Obrador fue un golpe duro, pero no tardará en reponerse y pensar en la reorganización para las siguientes elecciones. Cree que muchos de los millones de votos que obtuvo López Obrador, son propios y que lo sostendrán en los demás procesos. Por ahora hay cargos para todos, las delegaciones, menos dos, son suyas, la Asamblea Legislativa es terreno propio. Sin embargo, pese a la buena actitud y buen gobierno que pueda hacer Mancera, el perredismo tradicional tiene un bien ganado desprestigio que le pesará electoralmente. Falta saber qué quieren los militantes del organismo que viven en el resto de la república. Pero sí, Marcelo es el más conocido y su autoritarismo y férrea conducción son temidos, así es que podría llenar un perfil donde chocaría con otros intereses, sin duda más positivos.
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