Transitando sin pausas
Obdulio Avila Mayo
En el gobierno de Felipe Calderón se privilegiaron los encuentros; el diálogo y la transparencia fueron los pilares de una política, de una manera de gobernar. Este fue un sello que permitió que se llevara a cabo una transición sin precedentes, útil y productiva más que para el nuevo gobierno, para México.
Esta transición sin pausas se llevó a cabo con una lógica de Estado, de la misma manera en la que se condujo en materia de seguridad, en la política económica y social, en la política exterior se realizó este proceso ordenado con el fin de permitir a la administración entrante conocer a fondo el estado de cada uno de los asuntos de gobierno, de lo que te atañe a los mexicanos.
Fueron seis las reuniones que se realizaron de manera formal en los que se habló sobre la agenda nacional, reuniones periódicas en las que el intercambio de información se realizó mostrando no sólo disposición y voluntad, sino responsabilidad y conocimiento de que el reloj no se detiene para los habitantes de una nación.
Con base en diagnósticos precisos se señalaron los puntos más importantes para que se puedan tomar decisiones de manera oportuna.
La entrega recepción en la administración pública federal nunca antes se había realizado tan clara y profesionalmente, México no se detiene, el mundo sigue avanzando y al gobernar no se admiten ensayos.
Durante los últimos seis años, se trabajó con un proyecto integral bajo la premisa de que no puede haber crecimiento económico que no esté acompañado del impulso a la educación, a la salud y sobre todo a la seguridad de los mexicanos.
La política económica y de seguridad fueron resultado de una valoración y análisis profundo, de una estrategia que tenía en la mira el progreso de México, la prosperidad y la tranquilidad de los mexicanos.
La estrategia de seguridad nacional se centró en la colaboración de los tres órdenes de gobierno, pero sobre todo, en activar la participación ciudadana, en la reconstrucción del tejido social y el fortalecimiento y profesionalización que debe privar en las instituciones al servicio de la ciudadanía.
La transformación de México se gestaba en lo social, en lo político, en lo cultural y necesitaba instituciones fuertes, que respondieran y sirvieran a los mexicanos, por ello se trabajó arduamente en la profesionalización de los servidores públicos, en la capacitación y en asegurar que tuvieran vocación y compromiso con el bienestar de los ciudadanos.
En cuanto a las finanzas y la seguridad, sólo se pueden esperar más y mejores resultados, en el presente inmediato y a futuro.
Esta transición marca la pauta para continuar con un trabajo coordinado, en el que se involucren los que gobiernan, los que legislan y quienes imparten justicia. La exigencia de los ciudadanos señala que se debe continuar construyendo acuerdos, consensos, un acuerdo nacional que permita sacar adelante una agenda común en la que los gobernados continúen teniendo voz y voto.
