Entrevista a Leopoldo Rivera Rivera/Presidente de Ameca

Antonio Cerda Ardura

La reciente legalización de la mariguana para uso medicinal y recreativo en más estados de la Unión Americana y la aprobación de un proyecto de ley en Uruguay para que el gobierno se encargue de la producción y venta controladas de esa hierba han generado una amplia polémica a nivel internacional, en la que, en particular, en México, la opinión pública se ha dividido.

Sin tomar en cuenta que existen substancias como la ibogaína (un alucinógeno derivado de una planta africana) y el naloxone, que contribuye a interrumpir la adicción a ciertas drogas, y que es un camino que se podría explorar, la discusión se ha centrado en la liberación o no del consumo de estupefacientes.

En este sentido, Leopoldo Rivera Rivera, presidente de la Asociación Mexicana de Estudios sobre Cannabis (Ameca), sostiene que México no tiene por qué seguir enfrascado en una guerra fratricida mientras Estados Unidos, el impulsor de esa fórmula, vive de fiesta con el consumo recreativo de la mariguana.

Asegura que los mexicanos no debemos de tener miedo de una posible legalización de la mariguana y que el gran reto para la sociedad es abrirse a un debate desprejuiciado y libre de falsos moralismos.

 

La guerra por mercados

En México ha causado una gran preocupación el que en algunos estados de la Unión Americana se haya legalizado el uso recreativo y medicinal de la mariguana. En un estudio del Colectivo por una Política Integral hacia las Drogas, A. C. (Cupihd), en el que ustedes colaboraron, se afirma que hay 75 mil consumidores de mariguana en el Distrito Federal. ¿Qué tan grave es este problema no sólo para la capital sino para México entero?

El problema del consumo de mariguana no es tan grave como pareciera. No hay cifras alarmantes de gente adicta, ni violencia o accidentes ocasionados por usuarios de la hierba. El consumo es prácticamente inadvertido en ese sentido. El dilema no son los usuarios, sino el mercado ilegal de la mariguana que ha hecho que quienes lo detentan entren en conflicto por monopolizarlo.

Leopoldo Rivera Rivera

Es el aspecto económico.

Así es. Es la guerra por los mercados. Y no se pelean tanto por el mercado local, sino por el de Estados Unidos, que es donde están realmente las ganancias. Probablemente eso es lo que preocupa a nuestra sociedad: la palabra mariguana se relaciona con el mercado ilegal, con delincuencia, con violencia y con todo este problema de inseguridad que padecemos los mexicanos.

¿Qué tan probable es que en México se pueda legalizar el consumo de mariguana? ¿Qué beneficios o inconvenientes tendríamos?

Hay que reconocer que existe ya un mercado de mariguana y un conjunto de consumidores que acceden a la hierba regularmente, pero que por desgracia tienen que recurrir al mercado ilegal. La ventaja sería que esos consumidores no tendrían que recurrir a puntos criminales para abastecerse. La mayoría preferiría acceder a una sustancia más segura, porque en el mercado ilegal puede venir contaminada con herbicidas o con otros elementos presentes en los sitios en los que se almacena. Esto permitiría al Estado tener un control de consumidores, saber cuánto consumen y tasar con impuestos ese consumo, que puede dejar una ganancia importante, que es lo que muchos en Estados Unidos están viendo como una ventaja de la legalización de la Cannabis.

Esto es lo que están evaluando países como Uruguay, si el Estado compite con los vendedores de droga legalizando la mariguana. Esa visión se ha generalizado en América Latina.

El caso de Uruguay es muy pragmático porque, a partir de los consumidores de Cannabis, los traficantes estaban generando consumidores de pasta base de cocaína (se trata una droga de bajo costo, similar al crack, elaborada principalmente con residuos de cocaína y procesada con ácido sulfúrico y queroseno. Genera una adicción rápida y también el deterioro físico e irreversible de los adictos). Lo que intenta el gobierno de Uruguay es separar el mercado de la mariguana, que es el más grande, del mercado de la pasta base. El Congreso uruguayo está analizando tres alternativas: la posibilidad de que el propio gobierno produzca y venda la Cannabis; el establecimiento de clubes de Cannabis, que son asociaciones sin fines de lucro, para abastecer a los socios, y el autocultivo, o que cada usuario produzca lo que va a consumir.

 

El experimento holandés

Hay países que fueron vanguardia en esto, como Holanda, en donde se establecieron los llamados coffee-shops para el consumo de mariguana, que últimamente han dicho que esto les generó otro problema: la llegada de muchas personas de Europa que se han convertido en indigentes en los parques de ciertas ciudades.

Las quejas en Holanda se generaron en algunas ciudades fronterizas, donde también hay coffee-shops, en las que el enorme flujo de turistas de los países vecinos provocaba problemas de tránsito por lo novedoso que resultaba consumir mariguana. Lo que se observó en Holanda, donde hace más 40 años se implementó esa política, es que, efectivamente, hubo al principio un aumento del consumo de mariguana entre la propia población holandesa. Sin embargo, después de unos 12 años ese consumo decreció. Sí aumentó el número de gente que probó la hierba, pero la cantidad de personas que la consumen habitualmente es una de las menores de Europa. La adicción a drogas duras por parte de los holandeses es también la tasa más baja de toda Europa. Es decir, el experimento holandés es una muestra de cómo puede regularse el consumo de Cannabis y cómo sí tiene ventajas. En los coffee-shops no se vende alcohol ni ninguna otra sustancia psicoactiva, sólo té o café, y no se anuncia la venta de mariguana. En Holanda nadie puede publicitar ésa ni ninguna otra droga, y ni siquiera el alcohol o el tabaco. Así que probablemente en alguno de esos aspectos tendríamos resistencia en México si se regulara la mariguana. Si para la hierba no tendríamos publicidad, tampoco habría para el alcohol. No iba a convenir a nadie.

Digamos que el riesgo de un mayor consumo es sólo una especie de cresta de curiosidad.

Exactamente. Mucha gente que ahora no se atreve a probar la mariguana porque está prohibida, a lo mejor la prueba para satisfacer su curiosidad, pero no la seguirá consumiendo de por vida. Eso es un poco artificial porque en realidad la mariguana no es, digamos, tan apasionante como para atraer a una persona de por vida.

 

Conflicto para Obama

La legalización de la mariguana se contrapone con muchos aspectos de la relación política entre México y Estados Unidos. Los dos países realizan programas conjuntos para el combate al narcotráfico. Washington nos envía agentes, recursos y equipos. ¿Cuál es el mensaje que ahora nos están mandando?

Estados Unidos nos está ignorando. Recordemos que en sus debates Romney y Obama no mencionaron para nada a México. Estados Unidos, efectivamente, tiene una gran contradicción, porque la ley federal sigue prohibiendo la mariguana, mientras que las leyes estatales son las que han autorizado el uso medicinal, y ahora el uso recreativo, en Washington y Colorado. Esa es la verdadera diferencia. Antes sólo los enfermos podían consumir mariguana, pero ahora cualquier adulto sano puede hacerlo. Esa es la diferencia cualitativa y ahí es donde Obama va a tener un conflicto: si quiere mantener su papel de hegemonía en el discurso internacional prohibicionista, va a tener que bloquear las propuestas de Washington y Colorado. Y, si lo hace, va a entrar en un conflicto interno porque va a atentar contra la soberanía de esos dos estados.

El problema, entonces, es el uso recreativo de la droga.

Es el que se acaba de aprobar. Por primera vez se le quita esa que yo llamo hipocresía, de decir que uno está enfermo para poder consumir mariguana. Eso sucede, por ejemplo, en California, en donde mucha gente que no tiene absolutamente nada es consumidora. Ahora se levanta ese velo y cualquier adulto puede decir. “Yo quiero consumir”. Esa es la diferencia cualitativa que ha movido ahora al debate en toda Latinoamérica y en Estados Unidos.

 

Política de guerra

El principal motivo de este debate es ese dicho de que “México pone a los muertos y Estados Unidos pone a los consumidores y hace la fiesta”.

Eso es lo que los mexicanos tenemos que empezar a discutir, si tiene sentido seguirnos matando por una situación que Estados Unidos está permitiendo sin mayor problema. Si Estados Unidos es el impulsor de la guerra que los mexicanos estamos librando internamente y ahora en su propio territorio está permitiendo el consumo de mariguana, no veo por qué México tenga que seguir con esa política. Tendremos que sentarnos a platicar todos los sectores, los políticos, las dependencias de salud, los padres de familia, las organizaciones de la sociedad civil para definir cómo queremos regular la Cannabis en México. La política de guerra, según sus propios indicadores, no tiene ningún éxito: han aumentado el consumo de drogas, la criminalidad y la corrupción, y no parece haber a la vista ningún resultado favorable. Ninguna prohibición que ataque la privacidad de las personas ha triunfado nunca. No triunfó la prohibición del homosexualismo y la de la masturbación menos. Ninguna ley que pretenda normar las actividades privadas de los seres humanos triunfa. Entonces tenemos que aprender a lidiar con esto, de forma que, si se consume mariguana, los daños y los riesgos sean los menos.

Suponemos que con las nuevas medidas que se adopten en Estados Unidos, una mayor cantidad de mariguana estará circulando en México. ¿Qué tanto va a agravar la violencia en los mercados del narcomenudeo?

No creo que el problema sea más grave que el que ahora tenemos. Tal vez habrá un incremento de la violencia en el corto plazo, pero a mediano plazo podría bajar, porque finalmente la mariguana representa un porcentaje alto del ingreso de los narcotraficantes y, por lo tanto, al arrebatarles esas ganancias, de aproximadamente 60 %, tendrá que ir descendiendo su capacidad de fuego. Esto sería como cortarle un brazo a la delincuencia organizada.

Yo quisiera aclarar que nosotros, Ameca, nunca hemos dicho que legalizando la mariguana la delincuencia se va a acabar, pero creemos que puede coadyuvar. Es sólo un brazo de suministro a la delincuencia, pero, en el mediano plazo, si se le quita esta fuente de ingresos, su capacidad de fuego irá disminuyendo.

Debate sin prejuicios

¿Qué medidas de salud tendría que adoptar México para enfrentar un eventual mayor consumo de mariguana?

Habrá que hacer políticas de prevención y educación y tal vez crear nuevas instituciones. Quizás tendremos que generar una política de salud que implique la rehabilitación en casos extremos de consumo. Es decir, que la política antidrogas no sea tan persecutoria, sino más bien que atienda al consumo; que se edifiquen hospitales o centros de rehabilitación. Sin embargo, como le decía al principio, nosotros no creemos que la mariguana represente un problema de salud de gran escala, si se atiende la prevención y la reducción de riesgos.

¿Cuál es el reto para México cuando el país donde hay más consumidores de drogas comienza a legalizarlas?

No tener miedo. Los mexicanos no debemos de tener miedo de una posible legalización de la mariguana en nuestro país. Finalmente, el consumo ha estado aquí durante mucho tiempo y de lo que se trata es de sacarlo de la oscuridad, de quitar esa carga negativa que tiene y permitir que los usuarios accedan a sustancias seguras, por medios seguros. Hay que reconocer también que la gran mayoría de los usuarios son gente productiva y trabajadora, que está dispuesta a pagar impuestos si es que lo que quiere es dejar la oscuridad. El gran reto para México es abrirnos a un debate desprejuiciado y libre de falsos moralismos, que nos permita hacer lo que más convenga a la salud de nuestro pueblo. Y lo que más conviene a la salud de nuestro pueblo es estar informados, estar conscientes de los problemas y asumirlos sin prejuicios.

Nota: Las tablas estadísticas incluidas en esta entrevista pertenecen al documento: Cuadernos Cupihd No. 5, publicado esta semana en el portal de ese organismo (http://www.cupihd.org/index.php?nota=656  y http://cupihd.org/descargas/cuaderno5cupihd.pdf), con el título de: Mariguana DF. El mercado y sus dimensiones: una propuesta para usuarios y autoridades, proporcionado a Siempre! por Ameca.