Los jóvenes no respetan la ley

Christián Gutiérrez

Estoy convencido de que a México le duele mucho no tener un sistema educativo que genere educación de calidad. Por alguna razón, como país integrante de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), no estamos avanzando en este rubro. De hecho, tampoco somos una nación que destaque en temas como, ciencia, tecnología e investigación.

El informe Panorama educativo 2012 de la OCDE recientemente señaló que México: a) ocupa el último lugar en la expectativa de graduación en el bachillerato; b) es último lugar en gasto por alumno; c) es penúltimo sitio en la tasa de graduación en nivel superior, y d) es tercer lugar en cuanto al mayor número de jóvenes que no estudian y tampoco trabajan.

El informe “Perspectivas OCDE: México, reformas para el cambio 2012”, señaló que “en la educación primaria y secundaria, México necesita abordar los problemas que plantean la baja calidad de la docencia, el ausentismo, la falta de puntualidad y la escasa formación pedagógica. Asimismo, es preciso mejorar los programas de capacitación de docentes…”

Estas cifras y otras nos indican cómo está México respecto al tema educativo, desde luego, considerado en un marco de globalidad comercial, económica, de información, de comunicación y de educación, en donde se quiera o no, ya estamos “jugando” y no lo hacemos a ganar.

Estas cifras, también nos permiten explicar —de cierta manera— el porqué México no avanza en cultura de legalidad, es decir, porqué en este país no se respeta la ley. Me explico con un silogismo: (P) Jóvenes con conocimiento de leyes creen en ellas y las respetan. (S) Los jóvenes de México difícilmente conocen las leyes de su país. (M) Por lo tanto, los jóvenes de México difícilmente creerán en ellas y las respetarán. En palabras más simples: para muchos jóvenes en México, las leyes no tienen relevancia, por ello no las respetan.

En Michoacán, los jóvenes de la Normal de Tiripetío ahora exigen “que se eliminen los antecedentes penales de 49 estudiantes que se encuentran sujetos a proceso en libertad provisional”. En realidad, lo que exigen es que se tuerza la ley para que el juez sentencie inocentes a los 49 jóvenes.

Este fenómeno me indica que las cosas en México están muy mal. Jóvenes, aspirantes a docentes, hoy presionan a las autoridades y exigen que se viole la ley. Esto se da porque impera en México una cultura de ilegalidad, pues hemos llegado al punto en donde a los jóvenes las leyes no les significan nada, las violan y exigen que las propias autoridades las violen.

Esto debe encender los focos de alerta en México, y debemos preguntarnos en qué está fallando el Estado mexicano. Lo más grave de esto es que el pacto social que se suscribió hace siglos, para sujetarnos a normas de carácter civil y encauzar nuestra vida en sociedad de forma pacífica, significa nada. En México esto es peligroso, pues la ley no pesa. Por ello valdría la pena relanzar, desde las instituciones del país, un gran pacto por la cultura de legalidad.

El autor es politólogo.

Twitter: @christian_gtz