Patricia Gutiérrez-Otero

Poema Sostén el árbol de cristal,

que no caiga, que no se rompa.

Es de noche y hay un abismo

que nada ni nadie sostiene.

Y Dios se ha ido, se ha ocultado;

su nombre, una campana muda,

su presencia, fértil ausencia.

Cae el telón de vidrio oscuro;

y los murciélagos

rasgan el rostro de la luna.

Tiemblan las hojas de cristal

y ya no bajan las princesas,

ya no suben en las barcazas,

ya no bailan en zapatillas…

Sostén el árbol de diamantes,

que aún no caiga y no se rompa.