Juan Antonio Rosado
Sólo la poesía, para quien sepa descubrirla en lo que nos rodea o envuelve, es capaz de reinventar al yo y volverlo otro, así como de transfigurar las cualidades de la luz y de la sombra para alejarlas de la simple dicotomía y hacerlas partícipes del mismo aliento, del mismo espíritu, siempre cambiante e intranquilo. El título Luz de otra sombra, de Beatriz Saavedra, implica que en toda sombra necesariamente hay luz, pero la luz de que se trata pertenece a la otredad. En el poema “Nuestros hilos” se establece ya la identidad de ambas presencias: “la luz es otra sombra”. Sin embargo, si la luz es otra sombra, ¿todo entonces resulta una inmensa opacidad que se manifiesta de múltiples formas? Sin duda, toda sombra implica desdoblamiento; el reto poético, determinar su origen. Tal vez, en efecto, sea lo sombrío la tónica, el motivo recurrente de este poemario que, mediante imágenes paradójicamente deslumbrantes, nos transporta al afuera a partir de la escisión y la contradicción, de la antítesis y la paradoja: “Los fantasmas corpóreos/ plasman cuentas en los muros/ de mi espalda”. Casi ubicuo, el cuerpo se manifiesta en distintos avatares, desde el desdoblamiento: “Otro es tu cuerpo/ otra desnudez”, “Las rejas de tu piel,/ mi alambrada”, hasta el letargo: “con la lengua seca/ como la patria”, el naufragio: “La realidad se atasca”, y también la muerte: “Un poema partido en dos,/ tu presencia en astillas/ tan incierta/ asecha”. El poemario de Beatriz Saavedra bebe de la penumbra, devora oscuridad, desautomatiza la dicotomía “luz/ sombra” desde una percepción instalada en las fronteras del ser, entre la intimidad, el sentimiento de inaccesibilidad de lo otro y el derrumbe de cristales en el gran pozo sin salida del mundo, del universo. Muy lejos de esa retórica que oculta al ser, estos poemas, no obstante, tampoco lo exhiben: sólo lo insinúan intensos, vívidos, con torrentes que tejen noches vacías, laberintos, tardes enmascaradas y espejos de insomnio. A veces, se desplaza entre la transparencia, y otras, en “paraísos envenenados”.
Beatriz Saavedra, Luz de otra sombra. Floricanto, México, 2010; 120 pp.
