En búsqueda de justicia
Humberto Musacchio
Se juntaron las ganas de gritar y una voz potente. Humberto Moreira Valdés, exgobernador de Coahuila y expresidente del PRI, decidió acusar ante la Corte Internacional de La Haya a Felipe Calderón por haber impuesto “un estado de excepción” so pretexto de la lucha contra el crimen organizado.
La acusación comprende la eventual responsabilidad de Calderón por haber declarado “un estado de guerra interna en México”, lo que hizo “sin haber suspendido las garantías constitucionales previa autorización del Congreso”, y por las víctimas fatales que causó, cuya suma oscila entre 50 mil y 150 mil muertos, dice el documento acusatorio entregado el 28 de noviembre a la fiscal Fatou Bensuda del citado tribunal, documento donde también se menciona que para 2012 eran 230 mil personas las que habían sido desplazadas.
El texto establece que la finalidad de la denuncia es fincarle responsabilidades internacionales al michoacano por “comandar y movilizar a las Fuerzas Armadas mexicanas sin respetar los requisitos constitucionales ni los tratados de Ginebra, propiciando que las tropas bajo su mando atentaran “contra la vida e integridad de las personas” que no participaban en las hostilidades, “sujetándolas a tratos crueles, tortura y ultrajes contra su dignidad personal”.
La acusación subraya que la estrategia calderonista se llevó a la práctica sin aplicar los protocolos de uso de la fuerza, por lo cual la intervención de las Fuerzas Armadas y policiacas acumuló un número indeterminado de abusos, los cuales llevaron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos a emitir diez recomendaciones generales a las Fuerzas Armadas y, entre diciembre de 2006 y abril de 2012, otras 102 a las Secretarías de la Defensa Nacional y de Marina.
Adquiere relieve la acusación no sólo por los crímenes que le imputa al hombre que en su afán de legitimarse sumió a México en un baño de sangre. Humberto Moreira no es sólo un político muy influyente, sino que cuenta con suficientes recursos económicos para llevar adelante su litigio, tope donde tope. Los juristas dicen que antes de recurrir a La Haya debió agotar las instancias legales mexicanas. Tal vez, pero lo cierto es que ha tocado muchas puertas en busca de justicia sin hallarla.
Moreira es un hombre justamente dolido porque le asesinaron a un hijo, lo que es golpear a un padre donde más le duele. Cuenta con el apoyo de miles de familias a las que la furia genocida privó de un marido, un hermano, un hijo. Eso lo alentará en su búsqueda de justicia. Felipe Calderón no podrá conciliar el sueño.
