Cinco puestos de mando y una gendarmería

Félix Fuentes

El presidente Enrique Peña Nieto se propone reducir la violencia y recuperar la paz en el país, dijo en el Consejo Nacional de Seguridad. En seis líneas destacó planeación y prevención de ilícitos, así como regionalizar la lucha anticrimen en cinco áreas operativas. Habrá gendarmería y empezará con 10 mil elementos.

Fracasó cuanto se dijo en dicho Consejo durante la era calderonista por falta de estrategia y los nexos de funcionarios con la delincuencia. Perdida estará la nación si no funciona el nuevo proyecto con el sello del mandatario priista.

Algunos blanquiazules como el diputado Luis Alberto Villarreal advierten similitud en el plan de Peña Nieto con el del gobierno anterior y, dicen, la gendarmería equivale al fracasado “mando único” de Felipe Calderón.

Sin embargo, en el plan peñista no habrá improvisación y la lucha será permanente con base en una estrategia, de la cual se careció en el sexenio pasado porque Calderón la concretó desde sus inicios con la sola orden al Ejército mexicano para actuar por sí mismo.

Según el titular de Gobernación, Osorio Chong, siete de cada diez mexicanos se sienten inseguros y durante el pasado sexenio aumentó 83% el índice de secuestros. Además creció 40% la extorsión, práctica que de hecho era desconocida en México.

En realidad, la población ha estado a merced del hampa, como lo demuestra el hecho de que 37.4% de las empresas del país haya sufrido al menos un delito durante 2011 y el número de ilícitos llegó a 4 millones 324 mil 529 delitos. Los dueños de más de 59% de los negocios establecidos consideran que la inseguridad y la delincuencia es su principal problema.

El nuevo titular de la Procuraduría General de la República, Jesús Murillo Karam, dijo que dentro de las instituciones encargadas de la seguridad pública se observa una desarticulación, incluso en el interior de la dependencia a su cargo.

Frente a semejante panorama de desastre, el gobierno de Peña Nieto propone que en la regionalización participen los gobernadores y el jefe de Gobierno del Distrito Federal, lo cual fue aceptado durante la descripción del nuevo enfoque por el secretario de Gobernación, Osorio Chong.

Chong manifestó a los mandatarios estatales que las ejecuciones cometidas por la delincuencia organizada constituyen la segunda causa de muerte en la nación. Esto asombra al mundo si durante el sexenio calderonista fueron calculadas hasta en 101 mil el número de personas ejecutadas.

En los estados del norte de la república y en los de Michoacán, Guerrero, Morelos y Veracruz se concentra la incidencia del narcotráfico. Debido a ello se pretenden establecer cinco zonas de mando para atacar, de cerca, a los delincuentes.

Durante la reunión en Palacio Nacional no fue abordado el candente tema del tráfico de armas a México, el cual debió mencionarse, hoy que el mundo se estremece por los asesinatos de 20 niños y seis adultos en la escuela primaria de Newtown, Connecticut, donde el presidente Barack Obama lloró por tan dolorosa tragedia.

Obama no se ha atrevido a proponer la prohibición de la venta discrecional de armas en Estados Unidos, las cuales son ofrecidas en tiendas y en la vía pública. Es claro que el mandatario teme una reacción feroz de fabricantes de armamentos, pero México debiera elevar su voz y decir a todas las naciones que a causa de ese contrabando es asesinada tanta gente, al sur del Río Bravo.