PAN, PRD y PRI
Obdulio Avila Mayo
Al ir acumulando años, los días parecen desecharse con mayor facilidad. Las horas dedicadas a los sueños o a la planificación son cada vez menos debido a que las ocupaciones y lo cotidiano se adueñan de la agenda y de la mente; sin embargo, es necesario y útil hacer un alto para evaluar los saldos, revisar logros, pendientes, avances y metas alcanzadas.
En los últimos doce años, el PAN tuvo la oportunidad desde la Presidencia de la República de transformar, de mejorar la vida de los mexicanos. Cambiar paradigmas, relaciones de poder, la relación de los ciudadanos con sus representantes, con los gobernantes fue una labor compleja que se logró a través del diálogo, de la voluntad y de la construcción de espacios y puentes de comunicación.
Las críticas a estos doce años son incluso muestra de la evolución y madurez política y social del México actual. Los medios de comunicación, las redes sociales, las organizaciones y asociaciones ciudadanas tienen ahora la libertad de expresar ideas, propuestas y demandas, se sientan a la mesa. La gobernanza y la gobernabilidad son conceptos cuya definición puede quedarse en el discurso o el debate académico, pero en la práctica requiere la participación de la sociedad en su conjunto.
Esta docena de años representan uno a uno el incremento de libertades y oportunidades, de crecimiento económico y mayores garantías sociales. En los últimos seis años hubo una política de Estado que permitió atender los temas urgentes, los importantes y en el que la coyuntura no encontró espacio para la desestabilización, pero sobre todo, se fortaleció al país con proyectos de largo plazo, que han permitido a la administración entrante iniciar su gestión de una manera ordenada con una mayor coordinación e instituciones fuertes.
El Pacto por México se sustenta en lo que se ha trabajado durante esta docena de años y que fue la práctica y política de Felipe Calderón: la transparencia, la rendición de cuentas, el combate a la corrupción, el crecimiento económico, una sociedad plena con derechos y libertades y principalmente la gobernabilidad democrática cimentada en la seguridad y la justicia. En estos años la guía fue estar al servicio de México.
El pacto debe ser una alianza para gobernar, para consolidar la transición democrática. El pacto político debe sustentarse en el compromiso con el bien común, con México y a futuro. Quienes hoy tienen la oportunidad y obligación de legislar, gobernar y servir a los mexicanos tienen el reto de firmar y cumplir ese pacto con México.
